Aceite esencial de árbol del té – melaleuca alternifolia

 

ÁRBOL DEL TÉ
ÁRBOL DEL TÉ

 

aceite esencial del árbol del té  -melaleuca alternifolia-

En Australia existen muchos tipos de Árbol del Té con propiedades medicinales, pero es la Melaleuca Alternifolia la que tiene más propiedades y mayor poder terapeútico. Esta variedad sólo crece en la zona de Australia conocida como Nueva Gales del Sur y especialmente cerca del río Richmond.

ÓRGANO PRODUCTOR: hojas. Para la destilación del aceite se utilizan las hojas, y también las ramillas, de Melaleuca alternifolia. En un principio, los criadores de ganado lechero contemplaban con preocupación el árbol, pues era casi imposible erradicarlo. Incluso si se cortan todas las ramas o se tala todo el árbol, los renuevos aparecen con sorprendente rapidez.

Este hecho, no obstante, ha resultado desde entonces ser una ventaja nada despreciable: hasta hace algunos años -antes de que comenzara en todo el mundo la demanda creciente de aceite del árbol del té- no era necesario hacer replantaciones. Era suficiente con que el recolector siguiera un recorrido por la maleza cortando ramas, que después llevaba a la destilería.

En el libro “La curación natural con el aceite del árbol del Té” de Keidelore Kluge, nos dice que a primera vista puede resultar seguramente sorprendente que una única sustancia, el aceite del árbol del Té, pueda utilizarse para el tratamiento de las más diversas dolencias.

Sin embargo, analizándolo con más detalle podemos ver que la mayoría de las enfermedades que responden al aceite del árbol del té se encuadran dentro de una de las tres categorías siguientes:

  • infecciones víricas
  • infecciones por hongos
  • infecciones bacterianas

Los aborígenes australianos viven en armonía con la naturaleza desde hace más de 40.000 años. Uno de sus secretos medicinales es el árbol del té (Melaleuca Alternifolia).

Este remedio natural llegó a Europa en 1770 de manos del capitán James Cook. Desde entonces, se han ido descubriendo cada día nuevas posibilidades de aplicación de esta planta medicinal tan versátil.

LA MEDICINA NATURAL DE LOS ABORÍGENES. UNA EXPERIENCIA DE MILENIOS

Los aborígenes de Australia conocían desde hacía milenios la utilización de las plantas para fines medicinales. La obtención de pócimas y remedios de uso externo a partir de las hojas aromáticas del árbol del té tiene su origen, muy probablemente, en la tribu de los bundjalung, que vivían en el norte de Nueva Gales del Sur. Prensaban las hojas y las reblandecían antes de preparar el té. Con la infusión trataban también heridas, quemaduras y dolores de tipo general. Además, las hojas aplastadas y mezcladas con barro caliente se utilizaban para el tratamiento de infecciones y de enfermedades cutáneas.

Así se ayudaban los aborígenes

Los aborígenes estaban antes mucho más sanos que los australianos actuales. Su estado de salud estable se ve favorecido por una buena alimentación, ejercicio y poco estrés. Los primeros colonizadores se sorprendían con frecuencia de las fuerzas regeneradoras de los aborígenes. Incluso con heridas graves en las que, en ocasiones, quedaban al descubierto los órganos internos, el proceso curativo se instauraba con rapidez.

Sin embargo, los aborígenes necesitaban remedios con frecuencia, al dormir por la noche al lado del fuego, muchas veces se producían quemaduras. La intensa irradiación solar causaba dolores de cabeza. También las infecciones oculares se producían con bastante frecuencia. El consumo de frutos inmaduros y de carne en mal estado provocaba trastornos digestivos. Aunque apenas había caries, los dientes se desgastaban, a veces hasta el nervio, con comidas duras y arenosas. También se producían a menudo heridas provocadas por chuchos (rayas) y serpientes.

El hombre blanco descubre el árbol del té

El nombre común en inglés de Melaleuca Alternifolia, Tea Tree, surgió en 1770. James Cook, en aquel entonces todavía teniente de la Marina Real Británica, llegó con su HMS Endeavour a Botany Bay, en la costa nororiental de Australia, más o menos allí donde más tarde se fundaría la ciudad de Sydney. Cook dirigió a sus hombres en una expedición por la región de los pantanos, peligrosa a causa de las numerosas serpientes. Allí encontró densos bosques de árboles con hojas aromáticas. Entre los miembros de la expedición había un botánico, Sir Joseph Banks, que recolectó hojas de estos árboles para llevárselas a Ingleterra y estudiarlas allí con más detalle. El teniente Cook los llamó árboles o plantas del té porque sus hojas, una vez cocidas, daban un té aromático y refrescante.

Un árbol con grandes ganas de  vivir

Se sabe desde hace mucho tiempo en Australia que los árboles del té en los que se hacen cosechas frecuentes, por lo general presentan una copa más densa que el resto. Después de cada cosecha se regeneran con rapidez. Parece, incluso, que el corte refuerza su crecimiento. Los árboles en los qu ese ha hecho una cosecha prosperan bien y permiten otra nueva al año siguiente. Se aferran al suelo con raíces profundas y muy extensas, de modo que sus tocones pronto dan lugar a un nuevo árbol.

El árbol del té está claramente dotado de unas grandes ganas de vivir: incluso los troncos cortados casi a ras de suelo dan vástagos al cabo de poco tiempo. Una simple tala no es suficiente para matar al árbol: hay que arrancar todas las raíces del suelo y quemarlas.

Dado que el árbol del té crece mejor en terrenos pantanosos, en el curso de su evolución desarrolló todos los mecanismos protectores necesarios contra los hongos y otros parásitos naturales. De ahí que no necesite una protección artificial. Por ese motivo su aceite carece de pesticidas y de herbicidas; desde luego siempre que el aceite proceda de ejemplares silvestres, pero igual sucede casi siempre con el proveniente de plantaciones.

PROPIEDADES

El aceite puro del Árbol del Té es incoloro o a veces puede tener un pálido color amarillento. Es una substancia extemadamente complicada que contiene más de 48 componentes orgánicos principales. El Aceite Esencial de Melaleuca Alternifolia según los requerimientos del gobierno de Australia debe contener más de un 30% de cineol.

Propiedades Cosméticas:  manchas de la piel, drenaje linfático, encías débiles, dermatitis, verrugas, pie de atleta, eczema, dolor muscular. Podemos utilizar unas gotas de aceite esencial del árbol del té para el lavado del cabello graso.

El aceite esencial del Árbol del Té es de gran utilidad para la prevención y el tratamiento de los hongos. Los hongos los podemos contagiar muy fácilmente, por ejemplo, en las duchas de lugares públicos como polideportivos, gimnasios y piscinas … entre otros. Podemos mezclar unas gotas de aceite esencial del árbol del té + unas gotas de aceite de almendras. Seguido realizamos un masaje. 

Para las pieles con acné es adecuado mezclar aceite de jojoba + aceite esencial del árbol del té. Si el grano tiene infección podemos aplicar una gota del aceite esencial directamente. 

En quemaduras podemos mezclar unas aceite de hipérico + aceite esencial del árbol del té.

Propiedades Terapeúticas: afecciones de las vías respiratorias, bronquitis, resfríados, gripe, sinusitis, herpes  (aceite esencial del árbol del té + aceite esencial de tomillo), artritis, otitis, infecciones bucales, piorrea, refuerza el sistema inmunitario, cistitis, mala circulación, varices, refuerza el funcionamiento del corazón, pulmones y sistema inmunitario, picaduras y repelente de insectos, infecciones vaginales, enfermedades de transmisión sexual.

Propiedades Mentales y Emocionales: pérdida de energía vital, da conciencia de los límites físicos, da una visión positiva de la vida, agotamiento debido a la baja respuesta del sistema inmunitario, desarrolla el poder de curación y regeneración del enfermo, para la gente que tiene sentimiento constante de culpabilidad, agotamiento físico y mental, debilidad nerviosa, depresión que provoca debilidad en el sistema inmunitario.

Propiedades Sexuales: desinfectante, bactericida, combate infecciones del aparato reproductor de la mujer y protege la flora natural, germicida, cándidas, previene enfermedades de transmisión sexual en el hombre y en la mujer.

Sinergias: El aceite esencial de árbol del té combina bien con los aceites de lavanda, salvia romana, romero, pino, ylang-ylang, geranio, mejorana, clavo y nuez moscada.

Mezclas: podemos realizar nuestras mezclas de a.e. de árbol del té y aceites portadores. En función del uso, utilizaremos un aceite portador u otro.  Por ejemplo:

  • aceite de almendras: es un aceite ligero e indicado para las pieles sensibles de los más pequeños de la casa. Por ese motivo se utiliza muya menudo en productos para la higiene de los lactantes,  que se fabrican con productos naturales
  • aceite de aguacate: resulta muy apropiado para las pieles secas. A pesar de su elevado contenido graso no se oxida sobre la piel, es decir, que no quema el oxígeno. La vitamina E actúa como antioxidante natural e impide que el aceite se rancie
  • aceite de germen de trigo: muy rico también en vitamina E, pero resulta más ligero que el aceite de aguacate
  • aceite de jojoba: debido a sus propiedades emulsionantes, este aceite está especialmente preparado para preparar mezclas. El aceite de jojoba penetra muy bien en la piel y no se oxida
  • MEZCLAS CON AGUA : si se disuelve a. e del árbol del té en agua -por ejemplo, para enjuagues-  se puede emplear un adyuvante para que el aceite se distribuya bien con el agua y no flote sobre su superficie. Con el a.e del árbol del té se prepara muy fácilmente una emulsión en leche tibia o nata, pero no deberá calentar la mezcla a más de 30 º C. Una vez enfríada, añadimos la emulsión al agua tibia.
  • MEZCLAS CON LECHE: la emulsión (distribución muy fina de una sustancia en otra, alcanzándose una cierta establilidad de la mezcla) con leche es una solución sencilla, limpia y adecuada. La preparación dura sólo unos pocos minutos. El lavado con una mezcla de agua-aceite del árbol del té es un medio muy apropiado contra el afta, para enjuagues de boca, lavados vaginales y baños de asiento. Puede utilizarse incluso en aparatos inhaladores -el aceite disuelto en leche y agua posee una actividad especialmente elevada-. De todas maneras, es importante preparar la emulsión sólo para uso inmediato. No puede guardarse ni almacenarse ya que los componentes vuelven a separarse con rapidez.

NOTA: El aceite es más ligero que el agua y se mezcla mal en ella, por lo que queda flotando sobre la superficie del agua del baño. Esto se evita incorporando también aditivos llamados emulsionantes, que se unen más fácilemente al agua. Para ello puede utilizarse nata o leche.

Las ventajeas del aceite del árbol del té

Frente a los antibióticos, el aceite del árbol del té posee numerosas ventajeas que lo hacen único.

ASPECTOS POSITIVOS EN EL USO DEL ACEITE DEL ÁRBOL DEL TÉ:

  • Debido a la compleja estructura química del aceite del árbol del té natural, es casi imposible que los microorganismos desarrollen resistencia contra él. Por el contrario, la composición química de los antibióticos se limita a sustancias aisladas con estructuras relativamente sencillas, lo que favorece naturalmente el desarrollo de esas resistencias.
  • Mientras que con la eliminación de las bacterias mediante antibióticos producidos sintéticamente puede producirse un desarrollo más intenso de bacterias mutantes, los antibióticos naturales destruyen las bacterias e impiden su desarrollo posterior por espacio de horas o incluso de días.
  • El aceite del árbol del té apenas tiene propiedades tóxicas (venenosas) y no provoca reacciones agresivas en la piel.
  • El médico estadounidense D.O. Cass Igram da un paso más y propone el uso de antibióticos naturales en la cirugía y en la fase postoperatoria, con objeto de reducir el elevado índice de mortalidad a causa de la insuficiente esterilidad que se produce después de las operaciones en Estados Unidos (KILLED ON CONTACT, THE TEA TREE OIL STORY: NATURES FINEST ANTISEPTIC, CEDAR RAPIDS, IOWA, 1992).

Antisépticos naturales sin efectos secundarios

Mientras que la medicina académica generalmente utiliza contra las enfermedades medios cuyo empleo repetido provoca intensos efectos secundarios -como es el caso del antibiótico prescrito para un acné-, los antisépticos naturales pueden emplearse sin ningún inconveniente durante períodos muy prolongados. Más todavía: precisamente la utilización prolongada y consecuente de los remedios naturales es, en la mayoría de los casos, un requisito importante para que resulten útiles. De todas las maneras, con el aceite del árbol del té la mejoría, e incluso la curación, se produce con una celeridad desacostumbrada.

Efecto medicinal triple del aceite del árbol del té

A diferencia de muchos otros remedios, el aceite del árbol del té posee un efecto antiséptico triple. No sólo actúa contra un tipo de agentes patógenos, sino contra tres:

  • bacterias
  • hongos
  • virus

Una de las propiedades más importantes del aceite del árbol del té es un efecto antiséptico. Para los aborígenes australianos era, y sigue siendo, el remedio preferido para distintas enfermedades y afecciones, especialmente para la prevención y el tratamiento de las heridas. De manera constante ha demostrado también su eficacia para salvar la vida en el caso de las mordeduras de serpientes y la picadura de escorpiones.

Efecto antiséptico y bactericida

Este efecto del aceite del árbol del té tiene especial importancia en primeros auxilios para:

  • cortes y quemaduras
  • excoriaciones
  • infecciones por esquirlas
  • picaduras de insectro
  • heridas sucias
  • heridas purulentas

Como antiséptico, el aceite del árbol del té es, además, un medio muy valioso para el cuidado  general de la piel. Es eficaz en caso de:

  • granillos
  • comedones
  • acné

Efecto eliminador de hongos

El aceite del árbol del té es particularmente eficaz en el tratamiento de las micosis: por ejemplo líquenes, pie de atleta, afta y enfermedades ginecológicas. Pero no sólo es eficaz para los seres humanos; también se ha utilizado con éxito para luchar contra enfermedades provocadas por hongos en animales domésticos, peces y plantas.

Causa de las micosis: las enfermedades provocadas por hongos (micosis) son enfermedades infecciosas causadas por estos organismos. Se presentan en forma de infecciones locales, sobre todo de la piel y de las mucosas, los cabellos y las uñas, o bien causan, como micosis sistémicas, enfermedades de los órganos internos, por ejemplo los pulmones, el intestino o toda la piel. Los agentes patógenos son dermatofitos (hongos de la piel), levaduras (sobre todo de la especie Candida albicans, responsable de afecciones vaginales) y hongos de los géneros Aspergillus y Mucor.

Efecto contra los virus

Los virus provocan la mayoría de las enfermedades epidémicas. Puesto que el aceite del árbol del té también puede emplearse en este caso, resulta especialmente recomendable para el tratamiento de enfermedades como el sarampión, la viruela, la gripe y el enfriamiento. También da buenos resultados contra las enfermedades víricas de la piel, por ejemplo las verrugas.

La peligrosidad de los virus: las enfermedades víricas (virosis) son infecciones provocadas por virus, es decir, enfermedades infecciosas. Los virus son partículas infecciosas insensibles a los antibióticos, que para reproducirse necesitan una célula hospedadora (por ejemplo, del cuerpo humano). Para los seres humanos y los animales, los virus son los causantes de enfermedades infecciosas leves o mortales. Los virus suelen penetrar a través de la piel y por las mucosas de los órganos respiratorios, digestivos y sexuales; y la infección localizada puede permanecer en el lugar de entrada o extenderse por todo el cuerpo.

Según la especie del virus y su dispersión por el organismo, tras la infección sigue un período de incubación de sólo unos pocos días (por ejemplo con los virus de la gripe) o de varios meses o incluso años (con las llamadas infecciones de virus lentos). Este período es el tiempo que transcurre entre la infección y la aparición de los síntomas de la enfermedad.

Efectos sobre el sistema inmunológico

La eficacia del aceite del árbol del té para combatir infecciones se ve reforzadas, de manera adicional, por su capacidad de vigorizar las fuerzas de defensa del propio cuerpo.  Es especialmente importante en la prevención de enfermedades. Sobre todo, cuando el cuerpo está debilitado -por ejemplo, a causa del estrés, de una enfermedad o de la utilización de antibióticos u otras sustancias que merman la capacidad defensiva natural del cuerpo-, el aceite del árbol del té puede ser de gran ayuda. Otro tanto sucede con las personas que están a la espera de una intervención quirúrgica o que padecen una afección crónica, por ejemplo adenitis febril o hepatitis.

A diferencia de lo que sucede en los tratamientos con antibióticos, el aceite del árbol del té no destruye todas las bacterias sino que sólo reduce su presencia hasta el punto necesario para mantener un equilibrio sano en el organismo.

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