Aceite esencial de melisa – melissa officinalis

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aceite esencial de melisa -melissa officinalis-

La melisa o el bálsamo de limón es una planta herbácea perenne de la familia de la Menta Lamiaceae y originaria de Europa Centro-Meridional, de Irán y Asia Central, América del Norte.

Según Robert Tisserand en “El arte de la aromaterapia”,  las hojas de melisa tienen un delicioso aroma alimonado y la planta también es conocida como toronjil. Comparado con el aceite de limón, el aceite de melisa tiene un olor herbáceo, más delicado, realmente exclusivo. Tiende a difundirse, tanto el cultivado, como el que crece en estado silvestre.  Su aroma es más fuerte a principios del verano, justo antes de aparecer la flor.  El nombre de melisa viene del que daban los griegos a la abeja, y es que las abejas tienen predilección por sus flores para hacer miel, y las atrae mucho el olor de esta planta (en Asturias se llama abejera). Los nombres de toronjil, cidronela, limonera … señalan una afinidad aromática con los cítricos. Es una de las hierbas medicinales más antiguas; ya Paracelso la tenía en alta estima, y la llamó “elixir de la vida”, y la combinó con carbonato potásico en una medicina conocida como primum ens melissae (primera esencia de la melisa), que no era esencia. Como esencia ha estado al servicio de la medicina desde finales del siglo XVII. Todos los antiguos herboristas ensalzaron sus virtudes como remedio de la melancolía y tonificante del cerebro y los nervios.

Joseph Miller escribió:

Es buena para todos los trastornos de la cabeza y nervios; anima el corazón y cura sus palpitaciones; previene el desmayo, la melancolía, los trastornos hipocondríacos e histéricos, resiste la putrefacción y es útil en los padecimientos malignos y contagiosos”

La recomienda también para las picaduras de abejas y avispas. John Gerarde dice lo siguiente:

“La época posterior, junto con los árabes y mauritanos, asegura que este bálsamo es singularmente bueno para el corazón y que es un remedio contra sus enfermedades; porque Avicena, en su libro escrito sobre las enfermedades del corazón, enseña que el bálsamo hace alegre el corazón y gozoso, y fortalece todos los espíritus vitales”

Culpeper lleva su información más allá:

“Es una hierba de Júpiter, está bajo en signo de Cáncer, y fortalece la naturaleza mucho en sus acciones … Serapio dice que hace que la mente y el corazón se pongan alegres y hace revivir el corazón y quita desmayos y desvanecimientos, especialmente aquellos que sobrevienen en el sueño, y ahuyenta todos los cuidados y pensamientos preocupantes de la mente, procedentes de la melancolía y la ira negra, lo que también confirma Avicena.

Es muy buena para ayudar a la digestión y abrir obstrucciones del cerebro … es buena para el hígado y el bazo”

Es digno de atención el que estos dos autores asocien el corazón físico con el corazón emocional

La acción de este aceite es más tónica que estimulante; es un tónico del corazón y los sistemas nervioso y digestivo, y del útero. Es sedante, calmante y antidepresivo. Decelera la respiración y el pulso, hace bajar la presión sanguínea y ejerce un efecto antiespasmódico en el músculo liso.

Su efecto en el corazón es tónico y antiespasmódico, y lo opuesto a un estimulante cardíaco. Desacelera el ritmo del corazón y alivia el espasmo; de ahí su utilidad en taquicardia. Da la impresión de que la melisa puede servir de algo en todas las situaciones cardíacas donde hay una sobreestimulación, o calor, que conducen a un debilitamiento del corazón y con él a alteraciones patológicas.

Muy relacionado a su acción cardíaca está el efecto del aceite de melisa sobre el sistema nervioso. Es a través de éste como manifiesta su acción hipotensora y antiespasmódica. Es un fuerte sedante y, al mismo tiempo, debido en parte a su alivio de la tensión y del espasmo, tiene también ese efecto euforizante y jubiloso sobre el espíritu, tan común a los aceites aromáticos. Su empleo en los trastornos nerviosos se relaciona especialmente con los casos de hipersensibilidad que conducen a un tipo de ansiedad constante y muy asustadiza. Está indicado en todas las afecciones histéricas o nerviosas.

Digestivo, estomacal y carminativo, la accion del aceite de melisa recuerda muchísimo la de los de la menta piperita o el hinojo. También aquí su característica principal es más tónica que estimulante. Al aliviar el espasmo, deja libre el flujo natural de los jugos digestivos. Es excelente para las naúseas, los vómitos y la indigestión, especialmente de origen nervioso, y es eficaz sin duda contra la flatulencia.

En los casos de fiebre, induce a una transpiración suave y ejerce un efecto enfriante. Por este motivo es útil en los resfríados y la gripe, donde es beneficioso también su efecto antiespasmódico en los bronquios, lo que indica su empleo en el asma y posiblemente en la bronquitis. Tiene un efecto yin en la respiración,  a la que decelera, aliviando el espasmo y enfriando el exceso de calor.

La melisa parece tener afinidad con el sistema reproductor femenino. Tiene una acción emenagógica y es útil en los períodos dolorosos. En estos dos casos, podemos ver cómo funciona su efecto calmante, relajador y antiespasmódico. La melisa es también muy útil en la irregularidad menstrual y la infertilidad femenina.

El efecto total de la melisa es el de un tónico general suave pero eficaz, un moderado remedio yang. Debido a su notable efecto sobre el corazón, la presión sanguínea y el sistema nervioso y -por relacionarse íntimamente con ellos- sobre las emociones, la melisa es lo más parecido a un rejuvenecedor que podemos hallar – no es algo que nos hace jóvenes de nuevo; simplemente nos ayuda a amortiguar el efecto de nuestra mente y del mundo exterior sobre nuestro organismo-. Tal vez Paracelso no estuviese muy desencaminado cuando la llamó “Elixir de la vida”.

También se utiliza la melisa en la realización de dentríficos.

En el terreno de la perfumería, el aceite esencial de melisa, es el componente principal del “Agua del Carmen”, “Agua de Toronjil”, “Agua de Melisa” ó “Agua del Carmen”. Es un preparación que, desde el siglo XVII, elaboran los monjes de la comunidad religiosa de las Carmelitas Descalzas.

Propiedades: antidepresiva, antiespasmódica, carminativa, cordial, digestiva, febrífuga, hipotensora, nervina, sedante, estomacal, sudorífica, tónica, uterina y vermífuga.

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INGREDIENTES DEL AGUA DEL CARMEN

700 GRAMOS DE FLORES FRESCAS DE MELISA

100 GRAMOS DE ROMERO FRESCO

150 GRAMOS DE CORTEZA DE LIMÓN

80 GRAMOS DE UNA MEZCLA DE: CANELA, CLAVO Y NUEZ MOSCADA A PARTES IGUALES

40 GRAMOS DE CILANTRO

40 GRAMOS DE RAÍZ DE ANGÉLICA

5 LITROS DE ALCOHOL

 

Preparación: maceramos los ingredientes durante 3 semanas y dejamos todo en tarro de cristal en un lugar fresco y seco apartado de la luz.

 

MELISA OFFICINALIS

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