Aceite esencial del salvia -salvia officinalis

salvia officinalis

aceite esencial de salvia  -salvia officinalis-

La salvia es, junto con el romero, el espliego y el tomillo, una de las plantas meditarráneas que pertenecen a la familia de las plantas labiadas lamiaceae.

En la época de los romanos la salvia era considerada una planta sagrada, como consumado remedio, capaz de curar prácticamente todo. Su nombre lo indica: “salvia” proviene de la palabra latina salvus, que significa sano. Hay un refrán de aquella época que refleja la importancia de la planta: “Por qué ha de morir un ser humano si tiene salvia en el jardín¡”.

Llegó a nosotros en la edad media a través de los monjes, que la trajeron de Italia, y también aquí se convirtió en una planta medicinal muy apreciada por todos.

El carácter hidrófilo del aceite de salvia

El aceite de salvia se obtiene de las hojas lingüiformes, grises y afelpadas. Tanto el aroma como el sabor son herbáceos y amargos, y expresan el carácter femenino de la salvia. Este carácter también se puede sentir tocando las hojas afelpadas: son aterciopeladas y suaves, símbolo de indulgencia y relajación.

Por ejemplo, las hojas del tomillo que tienen un marcado carácter masculino, son muy pequeñas -símbolo del poder astringente y concentrado de esta planta-. El comportamiento ecológico de la salvia nos indica cómo actúa en nuestro organismo: esta planta absorbe agua incluso de lugares donde se supone que no la hay. Tiene las raíces muy desarrolladas y, esto contribuye a una rápida formación de humus y permite a la planta retener la humedad, pudiéndose alimentar incluso en tierras calizas y pedrizas donde normalmente no crece casi nada.

 Procesos de nuestro organismo sobre los que actúa la esencia de salvia

En el organismo humano la esencia de salvia apoya todos los procesos relacionados con la alimentación de las células y los tejidos con líquido tisular y minerales.

El balance hídrico y mineral del organismo es controlado por los riñones y las hormonas de las cápsulas suprarrenales. Los riñones filtran continuamente la sangre produciendo un “filtrado”, pero sólo entre el 1 y 2 % de este filtrado es eliminado en forma de orina. La orina es prácticamente el concentrado de este filtrado. El resto, es decir el 98 % aproximadamente, vuelve a ser absorbido por los riñones  devuelto a la sangre. La esencia de salvia apoya este continuo proceso de “re-absorción”, en el que los riñones devuelven recuperables (azúcar, albúminas, grasas, vitaminas). Así, nuestro cuerpo, recupera la energía necesaria para sus procesos vitales.

Las células del organismo muestran un comportamiento semejante al de los riñones: entregan el agua y las impurezas y vuelven a absorber el líquido tisular y las sustancias nutritivas. La esencia de salvia apoya esta “función de los riñones” que realizan las células. Además, controla que las células no entreguen demasiada agua para mantener cierta presión y tirantez en el tejido. Es decir, la salvia fortalece el “poder de retención de agua” en las células y los tejidos. Especialmente las mucosas del conducto respiratorio, digestivo, urinario y genital tienen no solamente una función de eliminación sino también de absorción. En el intestino, por ejemplo, predomina la absorción de sustancias nutritivas, un proceso que estimula la esencia de salvia con sus propiedades relajantes. En términos generales, podemos decir que la esencia de salvia apoya la función de absorción en todas las mucosas que contiene nuestro organismo.

Aplicación

Por sus propiedades antiinflamatorias y antisépticas, la esencia de salvia es una gran ayuda en todas las inflamaciones de la bucofaringe. En los órganos genitales femeninos tiene un efecto relajante y mejora las condiciones que facilitan la concepción: facilita la irrigación sanguínea de la vagina, del útero y de las trompas uterinas y sube el ph de la vagina, lo cual aumenta las posibilidades de fecundación por la célula espermática que es sensible a los ácidos.

La esencia de salvia relaja toda la zona abdominal y tiene una acción antiespasmódica en cólicos, contracciones y menstruaciones dolorosas. También ayuda en las típicas molestias de la menopausia, como sofocos, sudores y depresiones. En la medicina popular es un conocido remedio para regular la transpiración excesiva. Las friegas por todo el cuerpo o en alguna parte de él con aceite de salvia estimulan la regeneración de las pieles deshidratadas y fláccidas, aumenta la capacidad de retención de agua en las células cutáneas, frena la transpiración excesiva y calma las inflamaciones cutáneas (acné).

  • molestias de la menopausia
  • contracciones abdominales
  • inflamaciones de la bucofaringe
  • trastornos digestivos
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