Meditación

Meditación

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ARTE: https://kuantikaeguzkiloreak.com

 “LA VERDAD DEL HOMBRE ESTÁ EN SU CORAZÓN SILENCIOSO, NUNCA EN SU MENTE HABLADORA”

KHALIL GIBRAN

¿Qué es  meditación?

Según Lorin Roche en su libro “MEDITACIÓN. Pequeños momentos de calma a tu alcance” es un estado de reposo que tiene lugar de forma natural. Descansar dentro de uno mismo mientras se permanece despierto y alerta. La meditación es innata, y el cuerpo ya sabe cómo hacerla porque, de hecho, el cuerpo humano tiene la capacidad instintiva de pasar a estados de reposo profundo para curar, vigorizar, integrar, ponerse a punto o asimilar un aprendizaje.

La meditación impulsa a una mayor conciencia de los detalles de la vida cotidiana. Con sólo unos minutos de meditación vivirás en un estado más relajado y alerta, porque meditar supone permitirnos a nosotros mismos explorar nuestra capacidad, tanto interna como externa. Es una conversación entre la vida interior y la exterior. El placer del descubrimiento no tiene límites, ya que siempre hay algo más que aprender, que explorar y ante lo que despertar.

ARTE: https://kuantikaeguzkiloreak.com/pinturas-cuanticas/serie-celulas-banadas-por-corazones/

En el hermoso libro “MEDITACIÓN. Las mejores frases y aforismos para serenar la mente” se dice que para quienes la practican con asiduidad, meditación significa, el hallazgo de un nuevo ámbito en la propia vida. Trascendente, en la medida en que sea capaz de aniquilar la falsa trascendencia de los propios pensamientos, esos pensamientos “de propia estimación”, como les llaman los tibetanos. E importante en la medida que se considere importante la primera sentencia grabada en el santuario griego de Delfos: “Conócete a ti mismo”.

Reconciliar el cuerpo y la mente con el espíritu:

“Entrada la noche, cuando todo el mundo descansa, siéntate en soledad y observa dentro de tu mente; percibirás entonces cómo desaparece la ilusión y cómo aparece la realidad. En cada una de estas ocasiones ganas un vasto sentimiento de lo que es posible. Una vez que has percibido cómo aparece la realidad, pero que es difícil escapar a la ilusión, te vuelves también más humilde”

HUANCHU DAOREN, “Retorno a los orígenes”

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¿Por qué nos sentimos tan bién cuando meditamos?

* El consumo de oxígeno y la proporción metabólica de desgaste se reducen considerablemente, lo que indica un estado de descanso profundo.

* El ritmo de la respiración disminuye en forma notable, lo que revela una mayor relajación del sistema nervioso. Este se estabiliza, como lo demuestra el número menor de reacciones galvánicas espontáneas de la piel, y el equilibrio se conserva aún después de la meditación. Al tonificar nuestro sistema nervioso, éste se va ajustando hasta su nivel óptimo de atención.

* La resistencia cutánea aumenta, signo de reposo absoluto y merman la ansiedad y los trastornos emocionales.

* Acelera el tiempo de reacción, lo que señala mayor estado de alerta y mejor coordinación mente-cuerpo.

* Menos depresión, mayor seguridad y satisfacción.

* Menos irritabilidad y mayor tolerancia en situaciones difíciles.

* Mayor sociabilidad y cordialidad.

* Menor tendencia a la dominación y a las inhibiciones.

* Mayor autonomía, identidad más firme y más capacidad creativa.

* Limpia nuestra mente de estorbos y así obtener una cierta perspectiva de nuestra vida, como si estuviéramos de vacaciones.

* Nos permite tener más energía y ser capaces de actuar con tranquilidad, incluso si nos enfrentamos a un examen, entrevista, etc…

* Experimentamos el ritmo, el continuo flujo y reflujo de muchos ritmos que se cruzan, como la vida. Cuerpo y mente se componen de complejas sinfonías de ritmos.

* Podemos revivir las emociones sentidas durante la jornada y darles la ocasión de resolverse.

Cuando meditamos liberamos la mente de su encierro en el círculo vicioso de pensamientos, de repente nos damos cuenta de cosas que estaban a nuestro alrededor y que no percibíamos: soluciones a conflictos, nuevos puntos de vista y, a consecuencia de todo ello, obtendremos un mayor rendimiento en nuestras actividades.

Teniendo en cuenta que la concentración y la meditación nos proporciona un mayor poder interno, debemos estar siempre muy pendientes para no concentrarnos en deseos negativos, destructivos o egoístas.

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KRISHNAMURTI decía: La meditación es algo que requiere una formidable base de rectitud, virtud y orden. No se trata de algún estado místico o visionario inducido por el pensamiento, sino de algo que llega de un modo natural y, fácilmente, cuando uno ha establecido las bases de una recta conducta. Sin tales bases, la meditación se vuelve un escape, una fantasía. De modo que uno ha de asentar esas bases; en realidad, esta misma manera de asentar las bases, es la meditación. Meditación no es una fragmentación; no consiste en retirarse a un monasterio o encerrarse en una habitación sentándose durante diez minutos o una hora en el intento de concentrarse para aprender a meditar, mientras que el resto del tiempo uno continúa siendo un feísimo y desagradable ser humano. Para percibir la verdad, uno debe poseer una mente muy aguda, clara y precisa; no una mente astuta, torturadora, sino una mente capaz de mirar sin distorsión alguna, una mente inocente y vulnerable. Tampoco puede percibir la verdad una mente llena de conocimientos; solo puede hacerlo una mente que posee capacidad de aprender. Y también es necesario que la mente y el cuerpo sean altamente sensibles. Con un cuerpo torpe, pesado, cargado de vino y comida, no se puede tratar de meditar. Por tanto, la mente debe de estar muy despierta, sensible e inteligente.

Una mente que ve las cosas con total claridad, sin distorsión alguna, sin perjuicios personales, ha comprendido el desorden y está libre de él; una mente así es virtuosa, ordenada. Sólo una mente muy ordenada puede ser sensible e inteligente. Es preciso estar atento al desorden que hay dentro de uno mismo, atento a las contradicciones, a las luchas, a los deseos opuestos, atento a las actividades ideológicas y a su irrealidad. Uno ha de observar “lo que es” sin condenar, sin juzgar, sin evaluar en absoluto. La percepción alerta; la comprensión es un estado de la mente de completo silencio, silencio en el cual no existe opinión, juicio ni evaluación alguna. Es realmente un escuchar desde el silencio. Y es solo entonces que comprendemos algo en lo cual no está en absoluto envuelto el pensamiento. Esa atención, ese silencio, es un estado de meditación.

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Según las filosofías de Oriente, la meditación nos conecta con la realidad cósmica y hace que experimentemos la unidad entre todo lo creado. Pero sentarse a meditar tiene otros efectos, quizá mucho más humildes, pero que sin duda enriquecerán nuestra vida. Desde el punto de vista fisiológico se ha demostrado que meditar calma el sistema nervioso y que, en general, es eficaz para la prevención y el tratamiento del estrés. Por otro lado, dedicar unos minutos diarios a meditar puede sernos también de gran ayuda para mejorar nuestro equilibrio emocional y nuestra capacidad de atención.

La meditación no es, como piensan muchos, pasarse horas enteras con las piernas cruzadas y cara de eremita amargado. Tampoco es algo que practiquen sectarios o personas con pretensiones místicas. Meditar es algo muy sencillo y accesible a todos. No sabemos si a través de la meditación llegaremos a lo divino, pero en cambio sí es seguro que nos permitirá alejar el estrés y la ansiedad. Aunque sólo fuera por eso, meditar ya valdría la pena.

La meditación es como el dormir, sobreviene naturalmente cuando las condiciones son adecuadas. Si, además de seguir los pasos que indicamos, se ha practicado con anterioridad alguna técnica de relajación y aprendido a respirar correctamente por el abdomen, el estado meditativo está casi garantizado.

Los beneficios de la meditación se obtienen a partir de una práctica regular. Por ello, es mejor ser humilde con las metas y perseverante en llevarlas a cabo. Sentarse de diez a veinte minutos dos veces al día es suficiente. Nos será más fácil si podemos hacerlo cada día a la misma hora. Esto hará que la mente “se habitúe” a ello y se tranquilice sin demora. Los mejores momentos suelen ser a primera hora, antes de empezar la jornada, o al final del día, siempre que no estemos muy cansados. También es bueno evitar esta práctica después de las comidas, ya que acabaríamos sesteando.

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 Bibliografía

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Os puedo recomendar …

 

* Especial Meditación. La guía completa. ¿Cómo aprender a meditar?.Edición temática de la revista SALUD ALTERNATIVA.

* MEDITACIÓN. Pequeños momentos de calma a tu alcance.Lorin Roche. RBA

* MEDITACIÓN. Las mejores frases y aforismos para serenar la mente. Seleccionadas por los equipos de redacción de las revistas Integral y Cuerpo Mente.

* EL GRAN LIBRO DE LA MEDITACIÓN. Ramiro A. Calle

* APRENDE MEDITACIÓN DE FORMA FÁCIL, RÁPIDA Y SEGURA. Ramiro A. Calle

* CINCUENTA CUENTOS PARA MEDITAR Y REGALAR. Ramiro A. Calle

* LA CALMA MENTAL. El sosiego está en ti. Ramiro A. Calle

* CÓMO PRACTICAR LA MEDITACIÓN. Técnicas para alcanzar la serenidad interior. Centro Sivananda Yoga Vedanta

* TOMÁTELO CON CALMA. Técnicas de relajación para mujeres que siempre van con prisas. Anna Taló

* APRENDER MEDITACIÓN ZEN: Guía práctica para alcanzar la serenidad personal. David Fontana

* CAMINO CON CORAZÓN.  Una guía a través de los peligros y promesas de la vida espiritual. Jack Komfield

* MEDITACIÓN HOY. Una introducción a la meditación según Osho.  Osho

Meditación con mandalas:

* EL EXTRAORDINARIO PODER DE LOS MANDALAS. Cómo construirlos y utilizarlos. Interpretaciones. Simbolismo. Antología de los dibujos. G. Infusino

* MEDITAR CON MANDALAS. Michal Beaucaire

* MANDALAS DE BOLSILLO. Christian Pilastre

* MANDALAS PARA LA MEDITACIÓN. Divierte y medita coloreando.  Christian  Pilastre

* ROSETONES DE LUZ Y COLOR. Christian Pilastre

*” LOS MANDALAS EN EL LIBRO ROJO DE CARL GUSTAV JUNG. Para un acercamiento al simbolismo del centro interior”. Alejandra Elbaba. Màster en Estudis Comparatius de Literatura, Art i Pensament: treballs de fi de màster. UNIVERSIDAD POMPEU FABRA. BARCELONA

Meditaciones para los peques de la casa:

* RAYO DE SOL. Maureen Garth

* RAYO DE LUNA. Maureen Garth

* LUZ DE ESTRELLAS. Maureen Garth

* LUZ DE LA TIERRA. Maureen Garth

* MANDALAS PARA LOS PEQUES. Una nueva herramienta pedagógica. Marie Pre

 

Meditación con Mandalas

MANDALA

“Quien ha escogido el centro por morada, ve de una ojeada lo que está en la periferia”

“Sitúate en el centro: lo verás todo al mismo tiempo, lo que sucede ahora y después, aquí y en el reino de los cielos”

Angelus Silesius

Meditando activamente hacia nuestro propio centro

El término sánscrito mandala significa “centro, círculo, anillo mágico”. Se refiere a una imagen simbólica basada en las figuras geométricas del círculo y el cuadrado que representan las relaciones existentes entre los distintos planos de la realidad.

Su importancia queda reflejada en la difusión entre las distintas religiones y culturas de nuestro planeta. En la doctrina tibetana, budista, tantrista e hinduista se considera un precioso instrumento de meditación que permite, mediante ejercicios cada vez más complejos, la elevación espiritual de quien lo practica. En la católica supone la representación de lo divino, después de experiencias de éxtasis. Dibujado en el suelo con polvos de colores, pintado en telas o en paredes, puede incluso constituir el plano de edificios como el famoso Borobudur de Java.

“No hay ninguna duda de que existe el más allá. Sin embargo, hay que preguntarse a qué distancia se encuentra del centro de la ciudad y hasta qué hora está abierto”

Woody Allen

Existe una variedad infinita, desde las más sencillas figuras geométricas hasta las que tienen forma de loto o de rueda que en el esquema gráfico representan elementos de paisaje o personajes. En la experiencia  religiosa oriental, los mandala se utilizan para delimitar un espacio sagrado o, más a menudo, para ayudar al que medita a visualizar de forma simbólica los distintos planos de la realidad y sus recíprocas relaciones, hasta alcanzar sintéticamente, después del largo itinerario interior, la realidad suprema de todo el universo. Entre los indios de América, círculos y colores se utilizan no sólo como instrumentos de aprendizaje, sino también para fines terapéuticos.

En el comentario de El  Secreto de la Flor de oro, Carl Gustav Jung, basándose en el estudio de las diversas tradiciones, relacionó la idea del mandala como apoyo para la meditación con el mandala entendido como instrumento interpretativo, diagnóstico y curativo. Jung, poniendo en evidencia lo que muchas disciplinas filosóficas orientales ya habían intuido, llamó la atención sobre el uso de esta particular forma de dibujo para comprender la propia evolución, el propio devenir, el propio desarrollo consciente e inconsciente, tanto en el camino terapéutico hacia el equilibrio y la estabilidad, como en la práctica cotidiana.

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El mandala se convierte pues, en esta nueva acepción, en el camino que conduce a la autoconsciencia, al propio centro. Dibujar e interpretar un mandala significa entrar en contacto con la propia intimidad, vivir y verificar los propios cambios, utilizar las técnicas de este instrumento para mejorar la propia vida. De hecho, las formas y los colores de los mandalas expresan los pensamientos, las emociones y las intuiciones más profundas del autor. La elección no es nunca casual sino personal; indica la dirección a seguir para desarrollar las propias potencialidades, para comprender los propios problemas, para encontrar las soluciones más eficaces.

Con la utilización de los mandalas se pretende enseñar cómo sacar provecho de este precioso instrumento de conocimiento y desarrollo de las propias potencialidades, a través de una técnica basada tanto en las intuiciones de la filosofía oriental como en la investigación de la psicología occidental.

Un mandala es la representación del arquetipo de la totalidad, pudiendo representar lo consciente y lo inconsciente. El hombre civilizado perdió en cierta manera “el arte de pensar en imágenes” Sin embargo, la Antropología y el Psicoanálisis atestiguan que este olvido sólo concierne a la conciencia, no al inconsciente que, por compensación, se encuentra cargada de materia simbólica.

 

Confección de mandalas

Podéis clickar en los siguientes enlaces:

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=62MOlfiZNVw

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=XunEyDdcUAU

 

Meditación con Sonido

 

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Los beneficios de la meditación sonora se pueden clasificar según las partes del cuerpo donde actúan. Los cuencos, por ejemplo, los podemos colocar sobre los siete chakras energéticos, y los efectos que se logran varían según la zona:

Cúspide de la cabeza-corresponde al séptimo chakra: asociado con el destino de la persona y su integración con lo trascendente. Se apoya un cuenco sobre la cabeza (estando sentado sobre el suelo). Gracias a las vibraciones musicales, se logran efectos curativos que devuelven la armonía y el equilibrio.

Centro de la frente-corresponde a la zona del tercer ojo o sexto chakra: en este caso, es preferible utilizar un cuenco pequeño. Los efectos sobre la zona de la frente  son muy importantes, ya que favorecen el estado de meditación.

Base de la garganta-corresponde al quinto chakra, conocido como el centro de la comunicación: el cuenco que se utiliza es de tamaño pequeño, al igual que el anterior, y se  coloca sobre la garganta. De esta forma el sonido actúa sobre el sistema respiratorio, limpiando los canales energéticos que pueden estar bloqueados por problemas emotivos. Además, regenera los sentimientos de optimismo, vitalidad y capacidad creativa.

Corazón-corresponde al cuarto chakra, que se relaciona con el corazón, los pulmones, el pecho y el sistema circulatorio: En este caso, se utiliza un cuenco mediano o grande, que se toca intermitentemente para fortalecer y armonizar los latidos cardíacos. Esto produce un efecto de calma que reduce los niveles de ansiedad y sobreexcitación.

Ombligo-corresponde al tercer chakra, vinculado con la individualidad y la capacidad de éxito: El cuenco debe ser grande y con un sonido bastante fuerte. Los efectos que se consiguen se relacionan con el alivio de malestares estomacales causados por estrés. Además, hay que tener en cuenta que el ombligo es un centro energético fundamental para acceder, a una conciencia superior, que además ayuda a aumentar la autoestima y la fuerza interior.

Manos: Teniendo en cuenta que las manos poseen una energía curativa muy importante, hay que considerar que el efecto de los cuencos sobre estas potencia la transmisión de la misma. Por otro lado, crea un sentido de equilibrio psicofísico y aumenta el conocimiento de las capacidades creativas.

Zona sexual: se utiliza un cuenco de tamaño mediano que se coloca en el área pélvica. Al igual que en otros casos, los efectos son antiestresantes, por lo que ayuda a relajar las tensiones y los traumas que conducen a la represión sexual. Además, el sonido de los cuencos eleva la energía y la concentración sobre los movimientos más placenteros.

Pies y piernas: resulta muy relajante escuchar el sonido de los cuencos después de un largo día de trabajo. Contribuyen a mejorar el descanso de pies y piernas, distendiendo la zona y estimulando la circulación.

Meditación Tibetana

Esta propuesta, cultivada durante miles de años en el corazón del Himalaya, propone como elementos primordiales una bondad basada en el amor universal, el culto de la no-violencia y un impulso de paz e indulgencia.

El budismo, originario de la India, fue introducido hace doce siglos en el Tíbet por el maestro hindú Padma Sambava. La meditación tibetana se ciñe a la tradición compasiva iniciada 2500 años atrás por el príncipe Sidarta Gautama (Buda). Asímismo, estimula a los seres conscientes a que se basen en sólidos principios éticos y que, durante su existencia terrena, se dediquen a la búsqueda de la verdad y el significado de la vida. Las enseñanzas budistas contienen una profunda comprensión de la mente humana y proponen múltiples disciplinas meditativas.

La práctica tibetana de la meditación apunta a que el practicante descubra en sí mismo sus zonas de conflicto, que comprenda la naturaleza de su ser y que desarrolle al máximo el potencial de su mente. El objetivo predominante es que la vida se colme de significados y de realizaciones, no para el bienestar personal sino para el beneficio de todo el mundo.

La práctica meditativa en todas sus variedades, es un trabajo práctico. La orientación tibetana no consiste en sumergirse en alguna profundidad interior, sino en expandirse y desbordarse hacia lo universal. Permite asumir que el pasado y el futuro no existen, y que todo sucede en un eterno ahora, en el altruismo de la compasión y el desarrollo espiritual en pos de la iluminación.

Se pueden realizar cuatro dinámicas esenciales:

* El mandala: cosmograma gráfico que permite captar la realidad cósmica inductora de la realización espiritual del practicante

* Las asanas: posturas correctas para la meditación

* El mudra: gesto de carácter ritual consumado con las manos y los brazos

* El mantra: invocación mental edificante ligada al acto meditativo

 

PRÁCTICA BÁSICA

Mucha gente cree que para meditar es preciso sentarse como los hindúes, en la postura denominada “flor de loto”, con las piernas cruzadas. Quien no esté acostumbrado a ello se llenará de calambres a los tres minutos y terminará detestando la experiencia. Sentarse cómodamente en una silla no afecta para nada el acto de meditar. Lo que sí resulta importante es que la columna vertebral esté bien recta. Para ello, en una primera etapa, no hay problema en recurrir al respaldo de la silla; y si se trata de una banqueta, la pared puede servir como referente. ¿Qué otras instrucciones hay que tener en cuenta para meditar al estilo tibetano?:

* Los tibetanos dan importancia a la posición de las manos. Se posan sobre las piernas, abiertas con las palmas hacia arriba, la derecha sobre la izquierda, por debajo del nivel del ombligo. Los dedos pulgares se unen formando un triángulo cuyo vértice apunta hacia el frente.

* Se inclina levemente la cabeza y se entrecierran los ojos con la mirada suelta hacia abajo.

* Si durante la meditación (de unos veinte minutos) los ojos se abren o se cierran, ello no debe preocupar al meditador, que mantiene la boca (cerrada) relajada, con la punta de la lengua apoyada sobre el paladar superior, cerca de los dientes.

* Nunca debe usarse un despertador para determinar el tiempo: si la meditación dura cinco minutos o treinta, eso es lo que debe durar.

* En general, el momento más propicio para meditar es inmediatamente después de levantarse por la mañana, complementado por una meditación nocturna (antes de ir a la cama, pero no después de una comida copiosa).

* Los principiantes serán de inmediato acosados por pensamientos sobre su agenda laboral del día o problemas de familia. Deben dejarlos pasar sin detenerse en ellos. En esta instancia, aparece la respiración como referente operativo. Se presta atención a la entrada y salida del aire en nuestros pulmones.

Llevará cierto tiempo, pero a determinada altura del itinerario nuestra mente podrá manifestarse en estado natural, sin pensar en lo que pasó ayer o lo que haremos mañana. Una vez familiarizados con la meditación, algunos practicantes la realizan contemplando un objeto determinado, que suele ser una flor, la luz de una vela o una estatuilla de Buda. Aunque siempre como recurso para no ser distraídos por pensamientos.

Ese posible “estado despierto de la mente” no es una idea: es una latitud de la percepción. Desde ese punto, aprendemos algo que nadie puede transmitirnos o impartirnos.

Meditaciones Osho

 

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“La vida no te está esperando en ninguna parte, te está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón. Cualquier cosa que seas es tu vida y si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás”

OSHO

En el trabajo…

MEDITACIÓN DEL BUEN ÁNIMO: Cuando no esté de buen humor en el lugar de trabajo, exhale profundamente. Sienta que con la exhalación está arrojando afuera su estado de ánimo pesimista.

Convierta el trabajo en meditación. Aquellas tareas que ha estado haciendo en forma descuidada, comienze a percibirlas en cada uno de sus detalles. Cualquier actividad se convierte en meditación, si quien la realiza está absorto en ella. Es como estar muy activo, y sin embargo no hacerlo.

Ese es el truco, ser activo sin ser el hacedor. Una nueva energía lo invadirá. Se sentirá más contento, sin depender de que su trabajo le guste o no.

Por la mañana …

MEDITACIÓN DE LA RISA: Al despertar, estírese como los gatos. Después de tres minutos, con los ojos aún cerrados, comienze a reír.

Durante cinco minutos, solo ríase. Al tiempo sucederá espontáneamente y cambiará por completo la naturaleza de su día. Si la primera cosa que hace cuando se levanta es reírse, comenzará a sentir lo absurdo que es preocuparse por cosas que antes lo paralizaban.

MEDITACIÓN DE LA LUZ DORADA: Durante veinte minutos, simplemente recuéstese de espaldas en su cama. Matenga los ojos cerrados. Cuando inspire, visualice  una gran luz entrando en su cuerpo a través de la cabeza. Como si un sol se hubiese levantado cerca de su frente.

La luz dorada se derrama en usted profundamente, y sale a través de los dedos de los pies. Cuando inspire, hágalo con esta visualización.

Cuando exhale, visualice que la oscuridad entra por los dedos de sus pies, subiendo y saliendo por la cabeza. Respire lenta y profundamente. Lo hará más receptivo y lo calmará para afrontar el nuevo día.

Por la tarde …

MEDITACIÓN GIBBERISH: Cierre los ojos en un lugar apartado y emita sonidos sin sentido: gibberish. Durante 15 minutos entréguese totalmente y arroje todo hacia afuera.

La mente piensa siempre en términos de palabras. El gibberish lo ayudará a romper con ese patrón de verbalización continua. Sin reprimir sus pensamientos, puede expresarlos en gibberish.

Guarde ese tesoro, ese idioma inentendible para nadie, para discontinuar sus pensamientos. La palabra gibberish viene de un místico sufí, Jabbar, quien nunca habló ningún lenguaje, solo pronunciaba sonidos sin sentido. Aún así, tuvo miles de discípulos. Este ejercicio relaja muchísimo, sobre todo cuando nuestra mente no deja de conversar internamente, a causa de las preocupaciones de la vida diaria.

MEDITACIÓN PARA DESAPARECER: Tan solo, haga como que desaparece. Imagínese cómo luciría el mundo sin usted, cuando lo haya abandonado, cuando se haya vuelto absolutamente transparente.

Tan solo durante unos segundos, trate de no ser. En su propio hogar, actúe como si no estuviera. Puede intentarlo varias veces durante el día. Tan solo medio segundo cada vez, bastará. Cuando se dé cuenta del hecho de que el mundo continúa perfectamente bien sin su presencia, estará desarrollando una gran receptividad, que le servirá para aplicar en todas las actividades que realice en su vida. Se sorprenderá al estar mucho más creativo en sus respuestas.

Por la noche …

MEDITACIÓN DEL “SÍ”: Convierta la palabra “sí” en un mantra (palabra utilizada para la meditación a través de la repetición constante).

Antes de irse a dormir, repita “sí”, “sí”, “sí”. Que durante diez minutos esa sea su oración. Luego duérmase. Notará que una sonrisa se le dibuja en el rostro y que todos los resentimientos desaparecen. Descansará muy profundamente y se levantará al otro día con una gran energía para encarar nuevos proyectos.

MEDITACIÓN DE LA CUEVA: Apague la luz, siéntese en su cama y cierre los ojos. Imagínese a sí mismo en un bosque de árboles gigantes. Está parado allí y comienza a moverse. Caminando por el bosque cinco minutos, llegará a una cueva. Sienta todos los detalles. La tierra debajo de sus pies, toque con sus manos las paredes de piedra. Cerca hay una cascada. Escuche el sonido del agua cayendo. Perciba también el silencio del bosque. Los pájaros están muy callados. Luego puede acostarse y dormirse.

Actúa como una ducha interna, limpiando la suciedad de su mente después de una jornada estresante.

DE REGRESO AL ÚTERO: Siéntese en la cama y cierre los ojos. Casi sin proponérselo, adopte la posición fetal. Escuche su respiración: el aire entra, sale … entra, sale …

Sentirá que surge un tremendo silencio acompañado de claridad mental. Le parecerá que ha descansado todo el día, en vez de haber trabajado tanto.

Practique esta meditación de diez a veinte minutos. Después, duérmase.

 

Meditación Vipassana

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¿Cómo realizamos esta meditación?

Esencialmente sentados, aunque también se puede hacer mientras caminamos y realizamos nuestras tareas habituales. Se puede adoptar cualquier posición tradicional de meditación, siendo la más fácil la llamada “postura del sastre” (siéntese en el piso, con la espalda y la cabeza derechas, con las piernas cruzadas una sobre otra). Si sentarse en el suelo le resulta incómodo, también puede hacerlo sobre una silla, sin encorvarse. La postura más usada en Oriente para la meditación Vipassana es la del Loto, pero es la que resulta más difícil para la mayoría de los occidentales. Otros requisitos para meditar: eliga un lugar silencioso, en el que tenga la certeza de que podrá estar un largo rato sin sufrir interrupciones (otra persona, el teléfono, el timbre de la puerta, …); fíjese un tiempo para meditar y respételo. No sucumba a las resistencias de su mente terminando la meditación antes de lo previsto; medite solo o con un grupo de gente. Sea perseverante, lo ideal es hacerlo todos los días. Cuando pueda, extiéndase más.

La característica más distintiva de la meditación Vipassana es el uso específico de la atención. A lo largo de la historia, cada maestro ha propuesto, según su línea de transmisión, una u otra forma de concentración. Algunos, mientras se medita, aconsejan prestar atención al movimiento hacia afuera y hacia adentro que realiza el vientre en cada respiración; otros sugieren respirar contando cada inhalación y cada exhalación, o solo las exhalaciones; otros piden observar una sensación determinada del cuerpo, recitar alguna palabra rítimicamente con la respiración, o fijar la mirada y la mente sobre un punto. Pero, a grandes rastos, la meditación Vipassana requiere los siguientes cuatro grandes puntos de concentración:

1) OBSERVE SU RESPIRACIÓN. No dirija la respiración, déjela fluir con naturalidad por la nariz, con la boca suavemente cerrada. Observe cómo surge, se desarrolla y cesa cada inhalación y cada exhalación, despersonalizando el proceso.

Algunos especialistas recomiendan al practicante estar atento a todos los detalles de cada respiración: si es breve o intensa; larga o corta; o atender a la sensación que produce el paso del aire al entrar y salir por las fosas nasales. También se puede simplemente contar las respiraciones de uno a diez y volver a empezar desde uno. ¿El objetivo?. Conseguir un grado de concentración cada vez más profundo.

Aunque el foco principal sea la atención a la respiración, registre mentalmente también cualquier distracción, pensamiento o estado anímico que se presente, pero regresando siempre a la observación del comienzo y la finalización de cada respiración.

2) OBSERVE SU CUERPO. Siéntese cómodamente, cierre los ojos, con la espalda y la cabeza verticales y el cuerpo relajado. Conserve la palma de una mano en contacto con el vientre, debajo del ombligo. Abstráigase de los estímulos que vienen del exterior y conéctese con el punto de contacto que se halla entre la mano y el abdomen. Observe cómo la mano siente el movimiento del abdomen al hincharse con cada inhalación y al contraerse con cada exhalación. Concéntrese sobre el movimiento del vientre. Si surge alguna sensación desagradable en cualquier parte del cuerpo, deje de atender el abdomen y enfoque la zona con la dificultad. Cuando la molestia desaparezca como resultado de haberle prestado atención, vuelva su mente al punto entre la mano y el vientre, y al movimiento de la respiración.

3) OBSERVE SUS SENSACIONES. Evite las reacciones de agrado o desagrado con una mirada científica y lúcida. Sin interpretaciones, sin juzgar ni analizar, sin estar a favor ni en contra. Solo registre la sensación cuando surge y luego, cuando se desvanece. La visión ecuánime le permitirá comprender la fugacidad e impermanencia de esas sensaciones, que vienen y se van, como nubes en el cielo azul.

Algunos especialistas recomiendan observar las sensaciones realizando un recorrido mental sistemático por todo el cuerpo. Otros indican atender solo a una parte determinada, como pueden ser las sensaciones de una mano o de un brazo.

Los estudios afirman que la sensación tiende un puente entre el cuerpo y la mente, ya que aunque se produzca en el cuerpo, se percibe gracias a la mente. Observarla proporciona claridad mental y bienestar psicofísico.

4) OBSERVE SU MENTE. Contemple la pantalla de su mente y descubra el origen del sufrimiento (miedo paralizante, ansiedad, ira, envidia, celos, entre otros…).

La visión desapegada también es fundamental: no apruebe ni rechace nada, solo sea testigo imparcial de los pensamientos que surgen en su mente. De esta manera podrá dejar de identificarse y librarse de lo que lo hace sufrir, aprendiendo a mirarlo sin que le afecte, sin reacciones negativas para usted y los demás.

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