ANSIEDAD. QUÉ ES Y RECOMENDACIONES CON ACEITES ESENCIALES

La ansiedad es una respuesta del organismo a la percepción de una amenaza o un peligro. Está desencadenada por una combinación de cambios bioquímicos en el organismo, la historia personal, la memoria del paciente y la situación social.

Es importante distinguir entre la ansiedad y la sensación o experiencia de un trastorno de ansiedad como un diagnóstico psiquiátrico. Una persona puede sentirse ansiosa sin tener un trastorno de ansiedad. Además, alguien que se enfrenta a un peligro claro o a un temor real no suele considerarse como afectado por un estado de ansiedad. Por otra parte, la ansiedad muchas veces suele aparecer como un síntoma en otras categorías de trastornos psiquiátricos.

Descripción

La ansiedad está relacionada con el miedo, pero no son la misma cosa. El miedo es una respuesta directa y centrada en un acontecimiento o un objeto específicos de los que una persona es consciente y la ansiedad suele ser no dirigida, vaga, difícil de achacar a una causa específica.

A veces, la ansiedad experimentada en el momento actual puede tener su origen en un suceso o en una persona que produjo dolor y temor en el pasado. En esta experiencia, el individuo ansioso puede no ser consciente de la fuente original de este sentimiento. La ansiedad tiene un aspecto de distancia que hace que sea difícil para las personas comparar sus experiencias. aunque la mayoría de ellas tendrán miedo en situaciones de peligro físico, y pueden estar de acuerdo en que el miedo es una respuesta apropiada en presencia de peligro, la ansiedad suele desencadenarse por objetos o acontecimientos únicos y específicos de cada uno. Una persona suele estar ansiosa por un significado o un recuerdo que se ve estimulado por las circunstancias actuales, no porque exista un peligro inmediato.

Causas y síntomas

La ansiedad se caracteriza por la presencia de los siguientes síntomas:

  • Somáticos: dolor de cabeza, vértigo, mareos, náuseas y/o vómitos, diarrea, temblores, aspecto pálido, sudoración, entumecimiento, dificultad para respirar y sensación de opresión en el pecho, el cuello, los hombros y las manos. Son producidos por reacciones hormonales, musculares y cardiovasculares implicadas en la reacción de defensa del organismo.
  • Conductuales: paseos, temblores, intranquilidad general, hiperventilación, lenguaje precipitado, retorcerse las manos y dar golpecitos con los dedos.
  • Cognitivos: pensamientos recurrentes, sensación de fatalidad, miedos o ideas mórbidos o inducidos por el miedo, confusión e incapacidad para concentrarse.
  • Emocionales: tensión o nerviosismo, sensación de “tener los pelos de punta” y sentimientos de irrealidad, pánico o terror.

La ansiedad puede tener diversas causas. Es una respuesta multidimensional a estímulos en el entorno de la persona o una respuesta a un estímulo anterior (por ejemplo, una reacción hipocondríaca ante un malestar en el estómago) que resultan de una combinación de procesos biológicos generales y psicológicos individuales.

En algunos casos, la ansiedad está producida por respuestas físicas al estrés, o por algunos procesos patológicos o medicamentos. 

El sistema nervioso autónomo (SNA). El sistema nervioso de los seres vivos está preparado para responder a peligros y amenazas. Estas respuestas no están sujetas al control consciente y son las mismas en humanos y en animales. Representan una adaptación evolutiva ente los animales depredadores y otros peligros a los que todos los animales -incluyendo los humanos primitivos- deben enfrentarse.

La reacción más familiar de este tipo es la lucha ante una situación que amenaza la vida. Cuando una persona tiene una reacción de lucha el nivel de las hormonas de estrés en su sangre aumenta. Está más alerta y atenta, sus ojos se dilatan, sus latidos cardíacos se aceleran, su frecuencia respiratoria también aumenta y su digestión se retarda, permitiendo que toda la energía esté disponible para los músculos.

Esta reacción de emergencia está regulada por una parte del sistema nervioso denominada sistema nervioso autónomo o SNA. El SNA está controlado por el hipotálamo, una parte especializada del tronco cerebral que forma parte de un grupo de estructuras denominadas sistema límbico. El sistema límbico controla las reacciones humanas mediante sus conexiones con glándulas y músculos; también conecta con el SNA y los centros cerebrales superiores, como la corteza cerebral.  Un problema en este aspecto es que el sistema límbico no puede diferenciar entre una amenaza física real y un pensamiento o una idea que produce ansiedad. El hipotálamo puede liberar las hormonas del estrés a partir de la glándula hipófisis incluso si no existe un peligro externo.

Tratamiento con aromaterapia

El tratamiento con aromaterapia favorece la relajación del sistema nervioso.  Recomendamos:

aceite esencial de bergamota:

https://aromayenergia.com/2018/01/07/aceite-esencial-de-bergamota-citrus-bergamia/

aceite esencial de lavanda

https://aromayenergia.com/2017/12/21/aceite-esencial-de-lavanda-lavanda-officinalis/

aceite esencial de manzanilla

https://aromayenergia.com/2018/01/21/aceite-esencial-de-manzanilla-chamaemelum-noble/

 

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