¿Soltamos?

 

En el libro Cuaderno de ejercicios: PARA VIVIR RELAJADO de Rosette Poletti y Barbara Dobbs nos hablan de vivir relajado, o cuanto menos de intentarlo. ¿Qué ocurriría si ponemos una naranja dentro de una calabaza muy grande, hacemos un agujero para meter la mano … metemos la mano … cogemos la fruta … pero no conseguimos sacar la mano?. Como no queremos  soltar la naranja, nos quedamos paralizados y no avanzamos.

Por lo tanto, ¿Cuál es tu naranja?, ¿Qué es lo que no logras soltar?. Quizá se trata de un resentimiento … o un remordimiento … o una preocupación … o una herida que viene del pasado … o una creencia … o un sentimiento de culpabilidad …

Pero, ¿por qué nos aferramos a algo que nos impide avanzar?: Es como si remáramos para dejar el puerto sin haber soltado las amarras. ¡ Liberémonos de las creencias que nos mantienen presos!. Algunas de ellas constituyen una verdadera prisión. Debemos eliminarlas una a una  como serraríamos los barrotes de la ventana de una celda. Sin embargo, ¿qué nos impide serrar esos barrotes, soltar la naranja, desamarrar la barca? Todo se encuentra en nuestra cabeza, en las creencias heredadas de nuestros padres, de nuestra familia, de nuestros profesores, de las personas religiosas con las que nos hemos relacionado. Nos han transmitido valores que nos hemos creído y que hemos hecho creer en nosotros hasta que se han convertido en creencias que nos limitan. 

Como el mono que no se da cuenta de que hay otras naranjas y de que puede trepar libremente a los árboles para cogerlas, nosotros hemos “aceptado” creencias que nos limitan:

  • ¡ La vida es absurda !
  • ¡ La felicidad no existe !
  • ¡ Eres culpable de no hacer felices a los demás ! Especialmente a tus padres, tu pareja y tus hijos
  • ¡ Sólo había una solución correcta y no has dado con ella !
  • ¡ De todos modos, nunca lo conseguirás !

¿ Cuáles son los mensajes que te han inoculado y que has convertido en creencias que te limitan?.  A veces nos sentimos retenidos, atrapados, encerrados … por otros mensajes, muchas veces sutiles que impactan en algún lugar muy íntimo de nuestro ser, que no solamente nos han dicho, sino que nuestro entorno nos ha demostrado a través de su comportamiento: dictan tu propio comportamiento y ocupan tu ser interior sin que te des cuenta.

¿ Queremos cambiar de situación?: Liberémonos de los viejos mensajes!!. Liberarnos de las expectativas que los demás tengan de nosotros es muy sanador.

Únicamente tú puedes crear calidad en tu vida. No siempre eres dueño de cuanto te sucede, pero sí eres quien decide la actitud que has de adoptar. Quizá también te sientas muchas veces culpable por no lograr “contentar” a quienes te rodean, por no satisfacer las exigencias de tu jefe, de tus compañeros… Sabes muy bien que has iniciado una tarea imposible y,  sin embargo, persistes en ella. 

Abraham Lincoln decía: “Se puede complacer a algunas personas todo el tiempo, a todo el mundo algunas veces, pero nunca a todo el mundo todo el tiempo”.

Por lo tanto:

  • A partir de ahora nos tomamos también en consideración
  • Nos liberamos del complejo de culpabilidad
  • Es agradable ser agradable, pero no al precio de faltarnos al respeto
  • Una manera de liberarnos de nuestra culpabilidad es aceptar la libertad del otro
  • Cada persona tenemos nuestro territorio, en consecuencia, no tengo que vivir su vida
  • Podemos levantar puentes en vez de muros, siempre que sean levadizos y garanticen la libertad de todos: “bajamos” ó “subimos” el puente si la otra parte también está de acuerdo. Debemos respetar los diferentes momentos de las personas

 

RECURRIR A LA VISUALIZACIÓN

Hay otro modo de soltar lastre: es lo que se denomina visualización. He aquí una que puede resultarte muy útil para liberarte de recuerdos negativos: 

Siéntate en un postura cómoda y con la espalda recta … Deja que tus ojos se cierren … Céntrate en tu respiración … Se trata simplemente de ser consciente. En la inspiración, repite mentalmente: “Inspiro, siento la calma … “ y en la expiración: “Expiro, estoy bien …”. Se trata de repetirlo una decena de veces.

VOLVER A ENCONTRAR LA CALMA INTERIOR

Puede también suceder que nos sintamos heridos por una actitud de indiferencia, de rechazo o de ausencia de agradecimiento por parte de personas a las que hemos ayudado, para las que nos hemos desvivido, por las que nos hemos “sacrificado”. Es importante recordar que la dación verdadera no espera nada a cambio, que es mejor no dar que hacerlo esperando gratitud.  Si conoces este tipo de heridas, puedes liberarte de ellas con el ejercicio siguiente:

Siéntate confortablemente, en calma, inspira y expira normalmente 5 veces. Después, durante la inspiración, di: “Inspiro, siento la calma”, y en la expiración “Expiro, estoy bien”. Por último, abre las manos con las palmas hacia arriba, y repite 5 veces: “Doy y no espero nada a cambio”. 

EL REGALO

Imagina ahora que recibes un paquete con un bonito envoltorio. Lo abres y te encuentras con una carta escrita sobre pergamino que dice lo siguiente:

“Querido amig@:

Enhorabuena por lo que has hecho. Has tenido el valor de destruir ese recuerdo doloroso, o de comenzar a hacerlo. Tengo una buena noticia que darte. Bajo el problema , bajo la herida, había un regalo para tí: gracias a lo que has vivido, has aprendido algo, te has abierto más a ti mismo y a los demás. Solo tú sabes cual es la naturaleza de este regalo, míralo bien y acéptalo. Después, explícalo a continuación:

Lo que he descubierto a través de esta herida, de este problema, es:

…………………..

…………………..

Así, se que puedo decir cada mañana:

“Yo me libero de todo y tengo confianza”

REDESCUBRIR LA SERENIDAD INTERIOR

Quizá después, en lo más profundo de ti, encuentres del deseo de ir aún más lejos que la liberación, podrás ir hacia el …. PERDÓN. Sí, por encima de tu liberación, está el perdón. 

Perdonar no es un acto de voluntad, es un camino que se recorre interiormente, un camino de liberación. Es un posibilidad, una manera de volver a hallar la serenidad en lo más profundo de tí.

Perdonar es avanzar pacientemente por un camino pedregoso compuesto de etapas como:

  • Decidir no vengarse y acabar con las actitudes ofensivas.
  • Aceptar la realidad de que has sido herido.
  • Ser consciente de lo que has perdido (confianza en tí, confianza en el otro, por ejemplo) para aceptarlo.
  • Aceptar tus emociones (cólera, tristeza, miedo).
  • Comenzar por perdonarte a tí mism@.
  • Dar un sentido a lo que se ha producido.
  • Pasar página.

 

 

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