Para un uso  terapeúticamente efectivo es crucial que sólamente se utilicen aceites esenciales puros -esto quiere decir esencias naturales de plantas que han sido extraídas mediante destilación al vapor, extracción por solventes, maceración o enfleurage-.

Además de toda la gama de productos que se han generado para tomar el lugar de los aceites esenciales en la perfumería, hay aceites esenciales que cuando son mezclados con otros, imitan el aroma de el aceite esencial en cuestión.

Por ejemplo, el aceite esencial de clavel (dianthus caryophyllus) es muy caro ya que su extracción es una operación costosa y de bajo rendimiento. Por esto mismo, se mezcla con pimienta negra y con ylang-ylang. Estos 3 aromas son combinados y se crea el aroma de clavel (carnation, en inglés).

El mejor «juicio de calidad» es indudablemente la nariz -los perfumistas deben estudiar durante años antes de que su sentido del olfato se desarrolle lo suficiente para realizar un trabajo profesional-, ya que a menudo se dará el caso de que un aroma sintético huele diferente al aroma real.

El almacenamiento es importante. Los aceites deben ser mantenidos en botellas de cristal oscuro alejados de la luz, el calor y la humedad. También debemos mantener los tapones cerrados cuando no usemos los aceites esenciales.

Ciertamente sus antibióticas y otras propiedades se pueden utilizar en otras áreas no sólamente corporales, tales como ambientadores, limpieza de espacios, perfumería, entre otros.

Fuente: «THE FRAGANT PHARMACY». A complete guide to Aromatherapy & Essential Oils. Valerie Ann Worwood

 

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