PROPIEDADES DE LOS ACEITES ESENCIALES

PROPIEDADES DE LOS ACEITES ESENCIALES

Las formas se relacionan con el color, los olores, gustos, estados de ánimo, elementos, órganos, plantas y enfermedades; todas las cosas están interrelacionadas. Claro está que las analogías nunca son perfectas, pero nos capacitan para ver el orden del Universo y la correlación existente entre cosas aparentemente desconectadas entre sí.

De lo que estamos hablando realmente aquí es de cualidades o vibraciones. ¿Cómo puede saber uno si dos cosas tienen la misma cualidad o la misma vibración?. Sólo sintiéndolas, empleando ese sexto sentido que llamamos intuición. Cuanto más desarrollemos nuestra intuición, más capaces seremos de ver el orden y la perfección del Universo, y nuestra vida se hará más profunda y más rica”

El Arte de la Aromaterapia”, Robert Tisserand

 

Un aceite esencial está constituido al 100% por moléculas aromáticas. Cada molécula está formada

por encadenamiento de átomos de carbono, de diferente longitud.

Las características físicas fundamentales que definen las moléculas aromáticas son:

  • la volatilidad

  • la solubilidad

VOLATILIDAD: es la capacidad que tienen ciertas moléculas de pasar a un estado gaseoso, sin

alterar su composición química. Los aceites esenciales poseen moléculas aromáticas con diferentes

volatilidades, que van desde una rápida hasta una débil volatilización.

SOLUBILIDAD: es la capacidad de disolverse en otras sustancias.

Los aceites esenciales son insolubles en agua y solubles en aceites vegetales, es decir, liposolubles.

Existe una cierta cantidad de moléculas aromáticas que presentan una cierta hidrosolubilidad y que

van a quedar contenidas en el hidrolato aromático o “agua floral”, al final del proceso de la

destilación.

Los aceites esenciales también se caracterizan por:

Su CONSISTENCIA: que es variable y puede ser desde muy fluida o líquida, como los cítricos, a

presentar una viscosidad, como ocurre con las gomoresinas (sándalo, pachulí …).

COLORACIÓN: es diferente para cada aceite esencial. El color de los aceites esenciales puede ir

desde tonalidades transparentes con matices amarillos, verdosos, y anaranjados hasta colores

intensos dentro de las gamas de los rojos y verdes, hasta finalizar con los tonos translúcidos y

opacos de colores terrosos, verdes, pardos, marrones intensos y azules.

DENSIDAD: es, generalmente, inferior a la del agua.

 

 

PROPIEDADES A NIVEL TERAPEÚTICO DE LOS ACEITES ESENCIALES

 

Abortivo: tiene la capacidad de inducir el aborto.

Afrodisíaco: estimulante del deseo sexual.

Alterativo: corrige la función corporal alterada.

Alucinógeno: provoca visiones o ilusiones.

Anafrodisíaco: reduce el deseo sexual.

Analgésico: alivia o calma el dolor.

Antibiótico: previene el crecimiento de las bacterias o las destruye.

Anticonvulsivo: contribuye a detener o prevenir las convulsiones.

Antidepresivo: alivia la depresión y la melancolía.

Antiespasmódico ó  Espasmolítico: previene y alivia espasmos.

Antiflogístico: reduce la inflamación, asociada normalmente a una vasoconstricción.

Antihelmíntico ó Vermífugo: destruye o expele las lombrices intestinales.

Antihistamínico: trata las enfermedades alérgicas; contrarresta los efectos de la histamina (que produce dilatación capilar y, en grandes dosis, hemoconcentración).

Antiinflamatorio: reduce la inflamación.

Antilítico: previene la formación de cálculos o piedras.

Antipirético ó Febrífugo: reduce la fiebre.

Antiprurítico: alivia la sensación de picor o evita que ocurra.

Antiputrescente: previene y combate la decadencia o putrefacción.

Antiseborreico: controla la producción de sebo, la secreción grasa de las glándulas sudoríficas.

Antiséptico: inhibe el desarrollo de las bacterias.

Antisudorífico: reduce la transpiración.

Antitóxico: contrarresta el envenenamiento.

Antitusígeno: alivia la tos.

Aperitivo: estimula el apetito.

Astringente: causa una contracción de los tejidos: para aplicación local se emplea para detener flujos, hemorragia, seborrea, etc…

 

 

Bactericida: destruye las bacterias.

Balsámico: tiene las cualidades suavizantes de un bálsamo.

 

Cardiotónico: efecto estimulante sobre el corazón.

Carminativo: calma el aparato digestivo, aliviando la flatulencia.

Cefálico: relacionado con trastornos de la cabeza, especialmente estimulantes de la mente; útil en casos de memoria débil y poca concentración.

Cicatrizante: favorece la formación de tejido de cicatrización.

Citofiláctico: estimulante de la regeneración de las células aumentando la actividad de los leucocitos para defender al organismo contra una infección.

Colagogo: estimula la secreción y el flujo de la bilis de la vesícula biliar hacia el duodeno.

Colerético: estimula y aumenta la secreción de bilis por parte del hígado.

Cordial: estimulante y tónico del corazón.

 

 

Depurativo: ayuda a combatir las impurezas de la sangre y de los órganos, desintoxicante.

Descongestionante: alivia o reduce la congestión.

Desinfectante: previene y combate la propagación de los gérmenes.

Desodorante: reduce el olor corporal.

Digestivo: ayuda a hacer la digestión.

Diurético: contribuye a la producción de orina, promueve la micción y aumenta el flujo urinario.

 

 

Emenagogo: induce a la menstruación.

Emético: induce el vómito.

Emoliente: calma o suaviza la piel.

Esplenético: tónico del bazo.

Estimulante: acelera las funciones fisiológicas del organismo.

Estíptico: frena o reduce el sangrado externo.

Estomacal: tónico del estómago, favorece y tonifica la digestión, estimula el apetito.

Expectorante: facilita la eliminación de mucosidades del aparato respiratorio.

 

 

Fungicida: previene y combate la infección fúngica.

 

 

Galactogogo: aumenta la secreción de leche.

Germicida: destruye los gérmenes o microorganismos, como bacterias, etc…

 

 

Hemostático: detiene la hemorragia, estimulando la coagulación de la sangre.

Hepático: tónico del hígado.

Hipertensor: eleva la presión de la sangre arterial.

Hipnótico: provoca el sueño.

Hipoglucemiante: reduce el nivel de azúcar en la sangre.

Hipotensor: reduce la presión de la sangre arterial.

 

 

Laxante: estimula la evacuación intestinal.

Lipolítico: provoca lipólisis, la desintegración o división química de las grasas.

 

Mucolítico: disuelve o descompone la mucosidad.

 

 

Parasiticida: previene y destruye parásitos, como pulgas, piojos, etc…

Parturifaciente: favorece y facilita la expulsión del feto y la placenta.

Pediculicida: destruye los piojos.

Profiláctico: previene la enfermedad o la infección.

Purgante: estimula la evacuación de los intestinos.

 

 

Reconstituyente: ayuda a fortalecer y revivir los sistemas corporales.

Revulsivo: elimina el dolor mediante la dispersión de la sangre o de la enfermedad de una parte del cuerpo hacia otra.

Rubefaciente: estimulante local de la circulación, provocando enrojecimiento de la piel y posible irritación.

 

Sedante: calmante a dosis normales.

Sialagogo: estimula la secreción de saliva.

Soporífico: induce el sueño.

Sudorífico: estimula la transpiración.

 

Tónico: da tono al organismo en general o a una parte específica; vigorizante moderado.

 

 

Uterino: tónico del útero.

 

 

Vasoconstrictor: provoca el estrechamiento de los vasos sanguíneos.

Vasodilatador: dilata los vasos sanguíneos.

Vermífugo: destruye o expele las lombrices intestinales.

Vulnerario: ayuda a curar las heridas, cortaduras, llagas y otras heridas abiertas mediante su aplicación externa.

 

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