PROPIEDADES DE LOS ACEITES ESENCIALES

Los Aceites Esenciales tienen sus propias frecuencias individuales y propiedades energéticas. La frecuencia vibratoria varía entre 52 y 320 Hz.
Actúan de mensajeros, de portadores de información entre las células. No hay bacterias o virus que hayan desarrollado resistencia a los aceites.

¿ Sabías que?:

–  Tardan 21 minutos en penetrar en las células
– Llegan  intactos al torrente sanguíneo 
– No se transforman en el proceso digestivo
– Atraviesan la barrera sanguínea del cerebro
– Ayudan a aumentar el contenido de oxígeno y nutrientes en las células

” Las formas se relacionan con el color, los olores, gustos, estados de ánimo, elementos, órganos, plantas y enfermedades; todas las cosas están interrelacionadas. Claro está que las analogías nunca son perfectas, pero nos capacitan para ver el orden del Universo y la correlación existente entre cosas aparentemente desconectadas entre sí.
De lo que estamos hablando realmente aquí es de cualidades o vibraciones. ¿Cómo puede saber uno si dos cosas tienen la misma cualidad o la misma vibración?. Sólo sintiéndolas, empleando ese sexto sentido que llamamos intuición. Cuanto más desarrollemos nuestra intuición, más capaces seremos de ver el orden y la perfección del Universo, y nuestra vida se hará más profunda y más rica”. “El Arte de la Aromaterapia”, Robert Tisserand

 

 

Abortivo: tiene la capacidad de inducir el aborto.
Afrodisíaco: estimulante del deseo sexual.
Alterativo: corrige la función corporal alterada.
Alucinógeno: provoca visiones o ilusiones.
Anafrodisíaco: reduce el deseo sexual.
Analgésico: alivia o calma el dolor.
Antibiótico: previene el crecimiento de las bacterias o las destruye.
Anticonvulsivo: contribuye a detener o prevenir las convulsiones.
Antidepresivo: alivia la depresión y la melancolía.
Antiespasmódico ó  Espasmolítico: previene y alivia espasmos.
Antiflogístico: reduce la inflamación, asociada normalmente a una vasoconstricción.
Antihelmíntico ó Vermífugo: destruye o expele las lombrices intestinales.
Antihistamínico: trata las enfermedades alérgicas; contrarresta los efectos de la histamina (que produce dilatación capilar y, en grandes dosis, hemoconcentración).
Antiinflamatorio: reduce la inflamación.
Antilítico: previene la formación de cálculos o piedras.
Antipirético ó Febrífugo: reduce la fiebre.
Antiprurítico: alivia la sensación de picor o evita que ocurra.
Antiputrescente: previene y combate la decadencia o putrefacción.
Antiseborreico: controla la producción de sebo, la secreción grasa de las glándulas sudoríficas.
Antiséptico: inhibe el desarrollo de las bacterias.
Antisudorífico: reduce la transpiración.
Antitóxico: contrarresta el envenenamiento.
Antitusígeno: alivia la tos.
Astringente: causa una contracción de los tejidos: para aplicación local se emplea para detener flujos, hemorragia, seborrea, etc…

 

 

Bactericida: destruye las bacterias.
Balsámico: tiene las cualidades suavizantes de un bálsamo.

 

 

Cardiotónico: efecto estimulante sobre el corazón.
Carminativo: calma el aparato digestivo, aliviando la flatulencia.
Cefálico: relacionado con trastornos de la cabeza, especialmente estimulantes de la mente; útil en casos de memoria débil y poca concentración.
Cicatrizante: favorece la formación de tejido de cicatrización.
Citofiláctico: estimulante de la regeneración de las células aumentando la actividad de los leucocitos para defender al organismo contra una infección.
Colagogo: estimula la secreción y el flujo de la bilis de la vesícula biliar hacia el duodeno.
Colerético: estimula y aumenta la secreción de bilis por parte del hígado.
Cordial: estimulante y tónico del corazón.

 

 

Depurativo: ayuda a combatir las impurezas de la sangre y de los órganos, desintoxicante.
Descongestionante: alivia o reduce la congestión.
Desinfectante: previene y combate la propagación de los gérmenes.
Desodorante: reduce el olor corporal.
Digestivo: ayuda a hacer la digestión.
Diurético: contribuye a la producción de orina, promueve la micción y aumenta el flujo urinario.

 

 

Emenagogo: induce a la menstruación.
Emético: induce el vómito.
Emoliente: calma o suaviza la piel.
Esplenético: tónico del bazo.
Estimulante: acelera las funciones fisiológicas del organismo.
Estíptico: frena o reduce el sangrado externo.
Estomacal: tónico del estómago, favorece y tonifica la digestión, estimula el apetito.
Expectorante: facilita la eliminación de mucosidades del aparato respiratorio.

 

 

Fungicida: previene y combate la infección fúngica.

 

 

Galactogogo: aumenta la secreción de leche.
Germicida: destruye los gérmenes o microorganismos, como bacterias, etc…

 

 

Hemostático: detiene la hemorragia, estimulando la coagulación de la sangre.
Hepático: tónico del hígado.
Hipertensor: eleva la presión de la sangre arterial.
Hipnótico: provoca el sueño.
Hipoglucemiante: reduce el nivel de azúcar en la sangre.
Hipotensor: reduce la presión de la sangre arterial.

 

 

Laxante: estimula la evacuación intestinal.
Lipolítico: provoca lipólisis, la desintegración o división química de las grasas.

 

 

Mucolítico: disuelve o descompone la mucosidad.

 

 

Parasiticida: previene y destruye parásitos, como pulgas, piojos, etc…
Parturifaciente: favorece y facilita la expulsión del feto y la placenta.
Pediculicida: destruye los piojos.
Profiláctico: previene la enfermedad o la infección.
Purgante: estimula la evacuación de los intestinos.

 

 

Reconstituyente: ayuda a fortalecer y revivir los sistemas corporales.
Revulsivo: elimina el dolor mediante la dispersión de la sangre o de la enfermedad de una parte del cuerpo hacia otra. 
Rubefaciente: estimulante local de la circulación, provocando enrojecimiento de la piel y posible irritación.

 

 

Sedante: calmante a dosis normales.
Sialagogo: estimula la secreción de saliva.
Soporífico: induce el sueño.
Sudorífico: estimula la transpiración.

 

 

Tónico: da tono al organismo en general o a una parte específica; vigorizante moderado.

 

 

Uterino: tónico del útero.

 

 

Vasoconstrictor: provoca el estrechamiento de los vasos sanguíneos.
Vasodilatador: dilata los vasos sanguíneos.
Vermífugo: destruye o expele las lombrices intestinales. 
Vulnerario: ayuda a curar las heridas, cortaduras, llagas y otras heridas abiertas mediante su aplicación externa.

 

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