HISTORIA DE LA AROMATERAPIA

ANTIGUAS CIVILIZACIONES

Las plantas y los aceites aromáticos se han utilizado durante miles de años como incienso, perfumes y cosméticos, así como  aplicaciones médicas y culinarias. Su uso ritual constituía una parte fundamental de las tradiciones de la mayoría de las primeras civilizaciones, en las que sus virtudes religiosas y terapeúticas se entretejieron inextricablemente. Este tipo de práctica está aún vigente.

INDIA:
La literatura védica de la India, hacia el año 2000 a.C., describe unas 700 sustancias, entre las que se incluyen:  canela,  nardo,  jengibre,  mirra, cilantro y  madera de sándalo.
Sin embargo,  las plantas aromáticas se consideraban algo más que simples perfumes; en la lengua Indoaria, “atar” significa humo, viento, olor y esencia, y el Rig Veda codifica su empleo tanto litúrgico como terapeútico. La manera en que está escrito refleja un punto de vista espiritual y filosófico, en el que la Humanidad se considera como parte de la naturaleza y el manejo de las plantas medicinales una tarea sagrada.
En el templo de Venkateswara parece ser que ante la escasez de sustancias aromáticas naturales, como las producidas por las secreciones naturales de la civeta, mantienen en régimen de cautividad a varios de estos animales para aprovechar su exudado (llamado localmente punugu thailam) para impregnar semanalmente la imagen del dios Venkateswara, el complejo religioso más visitado del mundo. En el templo de Tirumala las imágenes se limpian semanalmente y también se perfuman, una pasta de color oscuro es retirada cada siete días de un surco que recorre la frente de la imagen en la que se han introducido una mezcla de almizcle, sándalo, alcanfor y azafrán. El Taj Mahal es el monumento más representativo de la India. Sus cúpulas están coronadas por las hojas de flor de loto, de las que se extrae una esencia (la esencia de loto es particularmente difícil de extraer) que expresa el alma … El almizcle, conocido como musk, o del sánscrito “mrgamada”, algo así como “esencia amorosa del antílope” es una de las sustancias más utilizadas en la India.

CHINA:
En China tienen asimismo una antigua tradición herbolaria que acompaña la práctica de la acupuntura, cuyo testimonio más antiguo es el “Libro imperial amarillo de medicina interna”, que data de más de 2000 años a.C.

Entre los remedios que contiene encontramos diversas plantas aromáticas como el opio y el jengibre que, además de sus aplicaciones terapeúticas, se sabe que eran utilizadas para fines religiosos desde los tiempos más antiguos, como en las ceremonias Li-ki y Tcheou-Li. El alcanfor de Borneo o borneol todavía se emplea en China para fines rituales.

EGIPTO:

Pero quizá el referente más conocido y variado de los primeros materiales aromáticos está relacionado con el Antiguo Egipto.
Algunos papiros del reinado de Khufu, hacia el año 2800 a.C., recogen el uso de muchas plantas medicinales, mientras que otros papiros escritos alrededor del año 2000 a.C. hablan de “finos aceites y perfumes escogidos, y el incienso de los templos donde todos los dioses se regocijan”. Las gomas y aceites aromáticos como los de cedro y mirra se empleaban en el proceso de embalsamiento; además, los egipcios eran expertos en cosmética y muy renombrados por sus preparados de plantas medicinales y ungüentos.
Las momificaciones, las ceremonias religiosas y la vida privada eran las áreas en las que se utilizaban los perfumes en el Antiguo Egipto.

Papiro de Ebers

 

El Papiro de Ebers es uno de los documentos más antiguos e importantes que habla sobre el uso de las propiedades curativas de las plantas para la medicina. Posee detalles de preparados medicinales con plantas que se usan actualmente. Se trata de uno de los descubrimientos más importantes del Antiguo Egipto.
Fue redactado en el antiguo Egipto, cerca del año 1500 antes de nuestra era; está fechado en el año 8.º del reinado de Amenhotep de la dinastía XVIII,
Descubierto entre los restos de una momia en la tumba de Assasif, en Luxorr, por Edwin Smith en 1862, fue comprado a continuación por el egiptólogo alemán Georg Ebers, al que debe su nombre y su traducción. Se conserva actualmente en la biblioteca universitaria de Leizpig.
Es también uno de los más largos documentos escritos encontrados del antiguo Egipto: mide más de veinte metros de longitud y unos treinta centímetros de alto, y contiene 877 apartados que describen numerosas enfermedades en varios campos de la medicina como la oftalmología, la ginecología, la gastroenterología…, y las correspondientes prescripciones, así como un primer esbozo de depresión clínica respecto al campo de la psicología.
Hierbas Medicinales mencionados en el Papiro de Ebers:
La medicina egipcia de la época hacía uso de más de 700 sustancias, extraídas en su mayor parte del reino vegetal: cebollas, ajos, azafrán, mirra, cerveza, hojas de ricino, extracto de lirio, jugo de amapola, higos, semillas de lino, resina, incienso, cáñamo, opio, etc. Es sin duda el legado más importante sobre la antigua medicina egipcia de que se dispone hoy día, superior incluso al papiro Edwin Smith.

⦁ Acacia (acacia nilotica)- vermífugo, alivia la diarrea y la hemorragia interna, también se utilizan para tratar enfermedades de la piel, lepra y en cataplasma sobre úlceras.
⦁ Ajo (Allium sativa) – proporciona vitalidad, calma flatulencia y ayuda a la digestión, laxante leve, las hemorroides se contrae, el cuerpo se deshace de los “espíritus” (nota, en la construcción de las pirámides, los trabajadores se les daba ajo todos los días para darles la vitalidad y la fuerza para seguir adelante y obtener buenos resultados ).
⦁ Albahaca (ocimum basilicum)- excelente para el corazón.
⦁ Alcaravea (Carum carvi; Umbelliferae)- Actúa como procinético estimulando el tránsito intestinal y con esto mejora síntomas dispépticos o de indigesión. Disminuye la formación de gases intestinales, refrescante del aliento.
⦁ Alheña (Lawsonia inermis) – astringente, detiene la diarrea, cierre heridas abiertas (y se utiliza como un medio de contraste).
⦁ Alholva (Trigonella foenum-graecum) – trastornos respiratorios, limpia el estómago, calma el hígado, alivia el páncreas, reduce la hinchazón.
⦁ Aloe vera – lombrices, alivia dolores de cabeza, dolores en el pecho, alivia quemaduras, úlceras y para la enfermedad de la piel y alergias.
⦁ Atropa Belladonna – alivia el dolor; alcanforero – reduce la fiebre, alivia las encías, alivia la epilepsia.
⦁ Cardamomo( Amomum, Aframomum, Elettaria; Zingiberacae)- Se utiliza como una especia en alimentos, digestivo, alivia flatulencia.
⦁ Cebolla (Allium cepa) – diurético, induce a la transpiración, previene los resfriados, alivia la ciática, alivia los dolores y otros problemas cardiovasculares.
⦁ Colchicum (Citrullus colocynthis) – normalmente llamado “crocus de otoño”, “cólquico” o “quitameriendas”, alivia el reumatismo, reduce la hinchazón.
⦁ Cubeba (Piper cubeba; Piperaceae)- infecciones urinarias, infecciones de la laringe y la garganta, úlceras e infecciones de las encías, alivia dolores de cabeza.
⦁ Cúrcuma (Curcuma longa) – Cierra las heridas abiertas (también se utiliza para teñir la piel y tela).
⦁ Eneldo (Anethum graveolens)- alivia la flatulencia, alivia la dispepsia, propiedades laxantes y diuréticas.
⦁ Incienso (Boswellia carterii) – infecciones de la garganta y la laringe, detiene la hemorragia, recortes de la flema, asma, ataja los vómitos.
⦁ Manzano Silvestre (malus sylvestris) o manzana del bosque- laxantes, alergias en la piel, alivia dolores de cabeza, encías y los dientes, para el asma, estimulante del hígado, la mala digestión.
⦁ Mentha (Mentha piperita) – alivia la flatulencia, ayuda a la digestión, ayuda a detener el vómito, refrescante del aliento.
⦁ Miel fue ampliamente utilizado, un antibiótico natural y utilizado para curar heridas y como base para ungüentos curativos, así como aceite de ricino, el cilantro, la cerveza y otros alimentos.
⦁ Mirra (Commiphora myrrha) – se detiene la diarrea, alivia las dolores de cabeza, alivia las encías, los dolores de muelas y dolores de espalda.
⦁ Mostaza (Sinapis alba) – se provoca el vómito, alivia el dolor en el pecho.
⦁ Myrica (Myrica cerifera) – se detiene la diarrea, alivia las úlceras, hemorroides se encoge, repele las moscas.
⦁ Papaver(papaver somniferum) – alivia el insomnio, alivia dolores de cabeza, anestésicos, alivia los problemas respiratorios, adormece el dolor.
⦁ Perejil (Apium petroselinum) – diurético.
⦁ Regaliz (Glycyrrhiza glabra) – laxante leve, expulsa la flema, alivia el hígado, el páncreas y problemas en el pecho y problemas respiratorios.
⦁ Sándalo (Santallum album) -ayuda a la digestión, se detiene la diarrea, alivia dolores de cabeza y la gota gout (usado, por supuesto, en el incienso).
⦁ Sabina Negral (Juniperus phonecia; Juniperus drupacea)- digestivos, alivia dolores en el pecho, alivia calambres estomacales.
⦁ Sésamo(Sesamum indicum)- alivia el asma.
⦁ Tamarindo (Tamarindus indica)- Laxante.
⦁ Tomillo (Thymus/Thimbra) – Analgésico/A

Además hacían abluciones, utilizando con abundancia aceites corporales en forma de delicadas esencias y cremas cuyo uso era aconsejable debido a la dureza del país.
En consecuencia, la estética egipcia instituyó la depilación completa del completa del cuerpo. Para la obtención de aceites esenciales, Egipto utilizaba productos locales, flores como el narciso, el lirio o el iris y el loto azul, muy utilizada como elemento decorativo.
También los egipcios supieron aclimatar flores como la rosa, o el loto rosa, introducido por los persas. También llega el styrax, una resina olorosa de un árbol parecido al membrillo; el nardo, el azafrán, la resina balsámica del terebinto, de la que se obtiene la trementina.
De entre todas las sustancias odoríferas, aceites esenciales y perfumes en la historia de Egipto destacan el Anti y el Khypi. Sobre el primero no existe seguridad sobre su naturaleza, sí se tiene la certeza de que era una goma resina olorosa. Algunos egiptólogos lo han identificado con la mirra, para otros sería más parecido al incienso.

La presentación de los perfumes en el antiguo Egipto era distinta a la actual. Estamos acostumbrados a aromas con formato líquido puesto que su base fundamental es el alcohol, los egipcios carecían de esta posibilidad. El perfume egipcio tenía una base oleosa, grasas vegetales  fundamentalmente: sésamo, almendra, olivas, lino. Pero también grasas animales como la del buey. Con el tiempo fue utilizado el vino de palma con el fin de rebajar la fortaleza de algunos aromas. El método de obtención parece ser el conocido por enfleurage, que consiste en disponer sobre una lámina de grasa flores frescas para reponerlas cuando estas han perdido su frescura. De forma que la grasa llega a un punto de saturación obteniendo con ella una pomada, ya que, como hemos dicho,  desconocían la licuefacción en alcohol. Dicha pomada era utilizada en los conos perfumados  de los que hablaremos más adelante. Otro método, aún empleado en Egipto, consistía en cocer las flores tapando el recipiente con una gasa impregnada en grasa, la cual se iba embebiendo de la evaporación del liquido. Por último se procedía a retirar la grasa ya perfumada.

También tenemos que tener en cuenta que Egipto hace 5.000 años fue la cuna de la medicina moderna. En el tercer milenio a.C., los antiguos egipcios empezaron a abordar las enfermedades físicas y mentales con un enfoque científico. Poco a poco empezaron a desarrollar tratamientos y técnicas médicas creíbles junto a los remedios mágicos más antiguos. Por el camino sentaron las premisas en las que se fundamentan  diferentes aspectos de la medicina moderna.
Sellan una farmacopea completa y técnicas de diagnóstico. Funcionaban del mismo modo que la medicina moderna pero en un contexto antiguo con menos tecnología. En ninguna parte se hace más palpable nuestra conexión con el antiguo Egipto que en un quirófano. Existen hallazgos arqueológicos que demuestran que los antiguos egipcios fueron los primeros médicos cirujanos. Los textos médicos más antiguos son del antiguo Egipto: enfoques prácticos y científicocs para tratar las lesiones. Con encabezamiento, descripción, diagnóstico y con instrucciones dirigidas al médico sobre cómo debía diagnosticar la herida en cuestión. Tras el diagnóstico, el tratamiento recomendado.
Estos textos son los precursores de los textos modernos.
La cantidad de conocimientos médicos que descubrieron  les llevaron  a un concepto médico que es relativamente moderno: LA ESPECIALIZACIÓN. Los antiguos médicos egipcios trataban a la persona como un todo: cuerpo, mente y espíritu. Es una idea muy vieja que vuelve a ser una novedad en la medicina moderna.

Para saber más:
Clickar en el siguiente enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=9e_RymqBKNA

ARABIA:
Arabia era conocida por los clásicos como “la Tierra de los perfumes”, que llegaban hasta las costas mediterráneas las caravanas de camellos, que atravesando el desierto, transportaban incienso y las esencias para los mercados de occidente.
Los pueblos musulmanes utilizaban la rosa como base de muchos de sus aromas que para ellos simbolizaba la pureza y la sabiduría. Otros de los aromas clásicos de Oriente son el ámbar y el almizcle.
Las sustancias aromáticas y los perfumes naturales constituyeron una de las primeras mercancías comerciales del mundo antiguo, por su rareza y elevado precio. Cuando los judíos empezaron su éxodo de Egipto hacia Israel, hacia el año 1240 a.C., llevaron muchas gomas y aceites preciosos junto con los conocimientos acerca de su uso. Existen fórmulas antiguas de aceites de  que incluían entre sus ingredientes mirra, canela, cálamo aromático, acacia y aceite de oliva. Son fórmulas que se transmiten a nivel generacional.  El incienso y la mirra siempre han estado muy presentes en diversas culturas religiosas.
Los mercaderes fenicios también exportaron sus aceites esenciales y gomas a la península arábica y gradualmente a toda la región mediterránea, en especial hacia Grecia y Roma. Introdujeron en Occidente las riquezas de Oriente: trajeron el alcanfor de la China, la canela de la India, las gomas de Arabia y las rosas de Siria, asegurándose siempre de mantener sus rutas comerciales celosamente guardadas en secreto.

GRECIA:
Los griegos en particular aprendieron mucho de los egipcios e importaron esencias orientales y se conviertieron en grandes maestros en la elaboración de ungüentos y perfumes. En la polis de Atenas, el status social de los perfumistas era bastante alto, y marcaba incluso el rumbo de la moda y la elegancia, por lo que sus tiendas eran muy visitadas. Herodoto y Demócrates, que visitaron Egipto durante el siglo V a.C., transmitieron lo que habían aprendido sobre perfumería y terapias naturales. Herodoto fue el primero en transcribir el método de destilación del aguarrás o trementina, hacia el año 425 a.C., así como en proporcionar información sobre perfumes y sustancias odoríferas.
Dioscórides -médico, botánico y farmaceútico-, hizo un estudio detallado de las fuentes y los usos de las plantas y los materiales aromáticos empleados por los griegos y romanos, compilado en su libro “De materia médica” de cinco volúmenes, conocida con el título de  “Herbarius”.
En este libro habla del aceite de oliva, el cual será el gran vehículo para el perfume. Afirma que el aceite constituye casi el 50% de la materia prima de un perfume, aunque no se trata del mismo óleo dedicado a usos alimentarios, sino una substancia más líquida y lo menos grasa posible: omphacinon, aceite obtenido de aceitunas salvajes. El acerbo de olivas verdes era considerado el mejor excipiente. El uso del aceite con intenciones cosméticas o terapéuticas eran muy habitual, de hecho los productos eran perfectamente versátiles. Se acudía a los baños públicos provistos de su recipiente particular de aceite que se utilizaba tras el baño para hidratar el cuerpo. El aceite, mezclado con polvo y el sudor del atleta, se retiraba con el uso del estrígilo aprovechándose después para usos médicos
Además del aceite de oliva, que en sí mismo era considerado un aroma, usaron otros aceites perfumados; el de ben, de almendra, sésamo y resinas de terebinto que utilizaban como fijadores para el perfume. Con el mismo propósito utilizaron semillas de coriandro. Otros aceites utilizados como esencia eran los obtenidos del laurel, el mirto, la rosa, el narciso, membrillo y lentisco. Para las resinas aromáticas utilizaban hierbas, arbustos, semillas, flores, cáscaras de granada y almendras, higos, frutos de roble y semillas de cártamo. Mas adelante, las conquistas de Alejandro Magno ofrecieron a Grecia la posibilidad de gozar con los olores del sándalo, el nardo, la nuez moscada, la canela.

En Phyrgo, Chipre, se descubre la fábrica de perfumes más antigua de todo el Mediterráneo,  2000 años antes de Cristo. Por lo que se deduce de los restos hallados en esta excavación, abandonada súbitamente tras un fuerte terremoto, se pueden derivar tres métodos de extracción de las esencias aromáticas:
⦁ 1º Por cocción de la corteza que después se sometía a torsión dentro de un paño a merced al uso de dos palos que giraban en sentidos opuestos.
⦁ 2º Destilación. Una auténtica novedad, se pensaba que su origen era más reciente. Se utilizan dos recipientes: uno donde se efectúa la ebullición, el vapor resultante pasa a otro que se encuentra frió y allí se condensa purificado.
⦁ 3º La maceración en agua y aceite. Es uno de los métodos más antiguos, ya lo vimos en nuestra entrada dedicada a Egipto. Se llena un recipiente con agua y aceite de oliva o almendras a partes iguales, y en esa colación se sumergen las plantas cuyo aceite se pretenda obtener. Se somete a un suave proceso de calentamiento hasta que el agua se evapore, quedando solo el aceite que de esta manera quedara impregnado de la maceración de las plantas en el agua evaporada.
Hipócrates, nacido en Grecia hacia el año 460 a.C. y universalmente venerado como padre de la medicina, también prescribía vapores perfumados y ungüentos; de hecho “de la práctica médica griega deriva el término “iatría”, por el médico que curaba mediante unciones aromáticas”. Uno de los preparados griegos más famosos, elaborado a base de mirra, canela y casia, era conocido como “Megaleion” por su creador Megallus. Al igual que la kyphi egipcia, podía utilizarse tanto como perfume como remedio para la inflamación de la piel y las heridas de guerra.
La historia de Grecia también ha estado unida a la de la mitología y culto al cuerpo. Pero no siempre ha sido así. Algunos filósofos, proponiendo un avida diseñada para vivir en consonancia con aquello que practicaban, imponen un desapego por el mundo material que se traduce ocasionalmente en un cultivo del desaseo y la suciedad. Los pitagóricos no solían ser muy amigos de la higiene. Sócrates también sancionaba el uso del perfume, pero sólo entre las personas “libertinas”. Decía que si se imponía el uso generalizado del perfume, este podría democratizar el sistema y los hombres libres y los esclavos olerían igual.
Los baños de agua caliente se habían convertido en Atenas en un hito de confortabilidad, hasta el extremo que, los muchos demagogos, que frecuentaban la ciudad, prometían extender su uso a toda la población junto a su alábastron ó vaso de los perfumes y su esponja.

ROMA:
Los romanos fueron aún más pródigos que los griegos en su uso de perfumes y aceites aromáticos. Al final de la República y primeros siglos del imperio, Roma conoció el “boom” de la cosmética y la perfumería. Utilizaron tres tipos de perfumes: “ladysmata” o ungüentos sólidos; “stymmata” o aceites esenciales; y “diapasmata” o perfumes en polvo. Los empleaban para perfumar el cabello, el cuerpo, las ropas y el lecho. Empleaban grandes cantidades de aceites esenciales para masajes después del baño. Con la caída del Imperio Romano y el triunfo de la Cristiandad, muchos médicos romanos huyeron  Constantinopla llevando consigo los libros de Galeno, Hipócrates y Dioscórides. Estas obras maestras grecorromanas fueron traducidas al persa, árabe y otras lenguas, y con la caída del Imperio Bizantino, su conocimiento pasó al mundo árabe. Europa, mientas tanto, entraba en los llamados siglos oscuros.

ALQUIMIA

Entre los siglos VIIy XIII d.C. el mundo árabe dio muchos grandes hombres de ciencia, entre los que se encuentra Avicena (980-1037).

Este médico y erudito persa de gran talento escribió cerca de cien libros durante su vida, uno de los cuales estaba dedicado íntegramente a la flor más apreciada por el Islam: la rosa. Entre sus descubrimientos se le atribuye la invención del serpentín de refrigeración, un invento decisivo para el arte de la destilación, que utilizó para conseguir aceites esenciales y aguas aromáticas puras.  Sin embargo, en 1975, el doctor Paolo Rovesti dirigió una expedición arqueológica a Pakistán para investigar la antigua civilización del valle del Indo. Allí, en el museo de Taxila, a los pies del Himalaya, encontró perfectamente preservado un aparato de destilación fabricado en terracota. La presencia en el museo de vasos de perfume del mismo período, alrededor del año 3000 a.C., confirmó su uso para la preparación de aceites esenciales. El agua de rosas se convirtió en una de las esencias más conocidas y llegó a Occidente al mismo tiempo que los Cruzados, junto con otras esencias exóticas y el método para su destilación. Hacia el siglo XIII, los perfumes de Arabia ya eran famosos por toda Europa. Durante la Edad Media, los suelos se cubrían de plantas aromáticas y las personas llevaban encima ramitos de hierbas como protección contra las enfermedades infecciosas. Poco a poco, los europeos, a falta de los árboles que producían goma de Oriente, empezaron a experimentar con sus propias plantas, como la lavanda, la salvia y el romero. Hacia el siglo XVI el auga de lavanda y los aceites esenciales denominados “aceites químicos” podían comprarse en la botica y, tras la invención de la imprenta, entre 1470 y 1670 se publicaron numerosos libros sobre plantas, como el “Grete Herball”  en el año 1526. Algunos incluían ilustraciones de retuertas y alambiques utilizados para la extracción de los aceites volátiles.
En manos de los filósofos el arte de la destilación se aplicaba a la práctica de la alquimia, la búsqueda ocultista de la transformación de los metales básicos en oro. Inicialmente fue una búsqueda religiosa, en la que los estadios de la destilación eran equiparados con los de una transmutación psíquica. De la misma forma en que una materia aromática podía destilarse para producir una esencia pura, las emociones humanas podían llegar a refinarse hasta revelar su verdadera naturaleza.

LA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA

Durante todo el Renacimiento, las sustancias aromáticas llenaban las boticas, constituyendo durante muchos siglos la principal protección contra las epidemias. Durante los siglos siguientes los farmaceúticos fueron analizando y registrando las propiedades medicinales y la aplicación de cada vez más aceites esenciales nuevos. La lista incluía tanto los productos aromáticos sólidamente establecidos como cedro, canela, incienso, enebro,  rosa,  romero, espliego y salvia, como las esencias de ajenjo, cajeput, perifollo, flor de azahar, valeriana y pino.
 En 1656, se creó la Hermandad de los Guanteros Perfumistas en Grasse (Francia), la cual  decidió perfumar los guantes de cuero con fuertes fragancias tales como jazmín, ámbar, especias, almizcle y franchipán, de esta forma se podía caminar por la calle, donde las mal olientes aguas servidas corrían por canaletas, poniéndose la mano en la nariz. Durante el período de Luis XIII y luego de Luis XIV (1638-1715) más conocido como el Rey Perfume ( ya que solicitaba a su corte el uso de diferentes perfumes cada día) o también por la de el Rey Sol, esta asociación aprovechó la oportunidad para obtener el monopolio de la producción y distribución de los perfumes, en reemplazo de los drogueros, boticarios, destiladores y alquimistas, quienes hasta esa fecha los habían fabricado. Cuando el negocio de los guantes perfumados declinó en el siglo XVIII, su negocio se transformó exclusivamente en la producción de perfumes creando además pomadas perfumadas de la flor de la naranja obtenida de árboles especialmente plantados en la región para este objetivo.
Francia pasa a ser el imperio de los perfumes, instalándose los primeros laboratorios de perfumistas. Los avances de la química permiten perfeccionar las técnicas hasta ahora usados en la extracción del perfume mediante la destilación.
Las industrias de perfumería  y destilación atrajeron a los hombres ilustrados del momento, y en los países europeos, especialmente en Grasse, surgieron florecientes empresas comerciales. Hacia finales del siglo XVII, la profesión de perfumista se separó de las de otros campos cercanos, estableciéndose una distinción entre los perfumes y las plantas aromáticas, que habían pasado al dominio de la farmacia. La alquimia dió lugar a la química y al interés por la interrelación de la materia y el espíritu, y la interdependencia entre medicina y psicología. También desarrolló la idea de combatir la especulación con la lógica y la deducción. Con la revolución científica de principios del siglo XIX, los químicos identificaron por primera vez los diferentes constituyentes de los aceites y les dieron nombres específicos como geraniol, citronelol y cineol. En el Anuario de Farmacia y memorias de la conferencia farmaceútica inglesa del año 1907, encontramos, por ejemplo:
“Una cantidad de una especie botánica indeterminada ha producido un aceite esencial blanco con olor a trementina… Se ha podido detectar una pequeña cantidad de pineno pero los demás constituyentes todavía no han sido indentificados. Este aceite tiene interés por ser el pimer ejemplo de un aceite esencial derivado de la familia Uricaceae”.
Resulta irónico que estas investigaciones entusiastas sentaran las bases del desarrollo de los aceites sintéticos y de la moderna industria farmaceútica. La fitoterapia médica y los remedios aromáticos perdieron su credibilidad como métodos de tratamiento al tiempo que pasaban de las manos de personas individuales a las de profesionales. Hacia mediados del siglo XX, el papel de los aceites esenciales se había reducido casi completamente a su empleo en perfumes, cosméticos y alimentación.

EL NACIMIENTO DE LA AROMATERAPIA

El término “Aromaterapia” fue acuñado por primera vez en el año 1928 por René-Maurice Gattefossé, un químico francés que trabajaba en la empresa perfumera de su familia, quien quedó fascinado por las posibilidades terapeúticas de los aceites tras descubrir, por accidente, que la lavanda curaba con bastante rapidez una grave quemadura que se había hecho en la mano y ayudaba a prevenir las cicatrices. También descubrió que muchos de los aceites esenciales eran más efectivos en su forma íntegra que en la forma de los sustitutivos sintéticos o de sus ingredientes activos aislados. Ya en el año 1904, Cuthbert Hall había demostrado que el poder antiséptico del aceite de eucalipto en su forma natural era superior al de su principal ingrediente activo aislado, el eucaliptol ó cineol. Otro médico y científico francés, el doctor Jean Valnet, utilizó los aceites esenciales como parte de un programa con el que trató con éxito ciertos desórdenes específicos, tanto médicos como psiquiátricos, y cuyos resultados publicó bajo el título de “Aromaterapia”.

La obra de Valnet (el doctor Jean Valnet demostró que no existe un abismo entre el enfoque tradicional y natural de la curación y su enfoque moderno, más analítico); fue estudiada por Marguerite Maury, quien aplicó sus investigacioens a sus terapias de belleza, en las que se proponía revitalizar a sus clientes creando un “complejo aromático estrictamente personal que adapataba al carácter de la persona y a sus particulares problemas de salud. De aquí que yendo mucho más allá de cualquier simple objetivo estético, las esencias perfumadas, cuando son seleccionadas correctamente, equivalen a muchos agentes medicinales”.

MARGUERITE MAURY (1895-1968) fue la primera mujer totalmente entregada e inspirada que luchó por establecer credibilidad a la aromaterapia. Montó las primeras clínicas de aromaterapia en París, Gran Bretaña y Suiza, y fue galardonada con dos premios internacionales (1962 y 1967 respectivamente) por sus estudios sobre aceites esenciales y cosmetología. Se centró en las propiedades rejuvenecedoras de los aceites esenciales en sus trabajos de investigación, cuyos resultados fueron publicados con el título de “El secreto de la vida y la juventud (1964)”.

En algunos aspectos la palabra Aromaterapia puede resultar engañosa porque sugiere que se trata de una herramienta curativa que funciona exclusivamente a través del sentido del olfato y sobre las emociones. No se trata sólo de esto, porque además de su olor, cada aceite posee una combinación propia de constituyentes que interactúa directamente con la química corporal, lo cual afecta, a su vez, a determinados órganos en su conjunto. Por ejemplo, cuando se utilizan los aceites externamente en forma de masaje, se absorben fácilmente a través de la piel y se extienden por todo el cuerpo. Esto puede demostrarse frotando un diente de ajo en las plantas de los pies; su contenido en aceites volátiles será transmitido por la sangre y el olor aparecerá en el aliento un poco más tarde. La piel absorbe los diferentes aceites esenciales con distinta intensidad, por ejemplo: el eucalipto y tomillo entre 20 y 40 minutos; el anís, la bergamota y el limón entre 40 y 60 minutos; la citronella, pino,  lavanda y  geranio entre 60 y 80 minutos; el cilantro,  ruda y menta piperita entre 100 y 120 minutos.

Por consiguiente es importante reconocer que los aceites esenciales tienen tres tipos diferentes de acción en relación a cómo interrelacionan con el cuerpo humano: farmacológica, fisiológica y psicológica.
El efecto farmacológico está relacionado con los cambios químicos que tienen lugar cuando un aceite esencial penetra en el flujo sanguíneo y reacciona con las hormonas y enzimas, etc.; el efecto fisiológico se relaciona con la manera en que un aceite esencial afecta al sistema corporal, ya sea sedándolo o estimulándolo, etc.; el efecto psicológico tiene lugar cuando una esencia es inhalada y el individuo responde a su olor. En los primeros dos aspectos, la aromaterapia tiene mucho en común con la tradición de la fitoterapia o medicina a través de las plantas, en otra palabra, no es únicamente el aroma lo importante, sino también la interacción química entre los aceites y el organismo y los cambios físicos que ello ocasiona.
 

 

 

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