EL SÍNDROME PREMENSTRUAL (SPM) Y SU TRATAMIENTO CON ACEITES ESENCIALES

ARTE: MUCHA KACHIDZA

El síndrome premenstrual, conocido por las siglas SPM, se refiere a un amplio rango de síntomas. Los síntomas comienzan durante la segunda mitad del ciclo menstrual (14 días o más después del primer día de su último ciclo menstrual). Los malestares normalmente desaparecen de 1 a 2 días después de que el período menstrual comienza. Muchas mujeres sufren síndrome premenstrual. Algunas sólo experimentan una leve irritación; para otras, es un trastorno casi insoportable que llega a afectar su vida cotidiana.

 

Entre los síntomas más frecuentes caben  destacar:

• Sensibilidad en las mamas

• Distensión o sensación de gases

• Retención de líquidos

• Torpeza

• Estreñimiento o diarrea

• Calambres abdominales

• Apetito incontrolado

• Dolor de cabeza

• Menor tolerancia al ruido y las luces

Otros síntomas incluyen:

• Confusión, dificultad para concentrarse u olvidos

• Fatiga o sentirse lenta o perezosa

• Sentimientos de tristeza o desesperanza

• Sentimientos de tensión, ansiedad o nerviosismo

• Comportamiento irritable, hostil o agresivo, con arranques de ira hacia sí misma o hacia los demás

• Repentinos cambios de humor

• Pérdida del impulso sexual (puede incrementarse en algunas mujeres)

• Altibajos en el estado de ánimo

• Poca capacidad de discernimiento

• Baja autoestima, sentimientos de culpa o aumento de los miedos

• Problemas para dormir (dormir demasiado o muy poco)

Cada vez más, la mujer se preocupa de cuidar su cuerpo y busca maneras naturales de aliviar los efectos del síndrome premenstrual para que su vida cotidiana se trastorne lo menos posible. El masaje es una de las estrategias para luchar contra este problema, y muchas mujeres lo encuentran especialmente efectivo. Parece ser que el síndrome premenstrual empeora con el estrés; por eso, si tienes tiempo, un masaje corporal completo con aceites esenciales te dejará maravillosamente relajada.

También contribuirá a aumentar tu autoestima, en estos días en que, quizás, no te encuentres en plena forma. Un masaje de cuerpo entero efectuado de forma regular (como mínimo una vez cada quince días) por una especialista ayuda extraordinariamente a reducir los molestos síntomas del síndrome premenstrual. Relaja el sistema nervioso central, estimula las sustancias químicas de “bienestar” que libera el cerebro y mejora el drenaje linfático (y, por tanto, elimina el exceso de líquidos).
Si no te es posible someterte a un masaje de cuerpo entero, un buen masaje localizado en la parte inferior de la espalda y en el abdomen ayudará a reducir las molestias. Como cada mujer es distinta, lo que funciona para una no tiene, necesariamente, que funcionar para otra. Escoge uno de los aceites de la tabla que te propongo a continuación, de acuerdo con tu síntoma, y practica con los movimientos que voy a explicar después y compruebas cuál de ellos te resulta más beneficioso.
El masaje es conveniente realizarlo con movimientos suaves y rítmicos. Lo repetimos varias veces. No presionamos nunca la columna vertebral.

Mucha Kachidza 4
ARTE: MUCHA KACHIDZA

SÍNTOMAS Y ACEITES ESENCIALES

MEZCLAR 3 GOTAS DE ALGUNO DE LOS ACEITES  ESENCIALES MENCIONADOS  (Ó MEZCLA DE VARIOS ACEITES ESENCIALES) EN 10 ML. DE ACEITE PORTADOR

IRRITABILIDAD: aceites  esenciales de manzanilla, ylang-ylang, rosa, neroli, lavanda.

ALETARGAMIENTO: aceites esenciales de geranio, pachuli, lemongrass, palmarosa, romero.

PECHOS HINCHADOS: aceites esenciales de geranio, ciprés, enebro.

RETENCIÓN DE LÍQUIDOS: aceites esenciales de geranio, ciprés, enebro.

DOLOR DE CABEZA / MIGRAÑA: aceites esenciales de menta, lavanda, romero.

DOLOR ABDOMINAL Y PARTE INFERIOR DE LA ESPALDA: aceites esenciales de mejorana, manzanilla, lavanda, ciprés, incienso, enebro, romero.

 

La Doctora Christiane Northrup en su libro “CUERPO DE MUJER, SABIDURÍA DE MUJER. Una guía para la salud física y emocional” relata que ningún trastorno moderno apunta más directamente a la necesidad de replantearnos nuestras ideas respecto a la menstruación y de recuperar la sabiduría de nuestros ciclos como la dolencia tan común llamada “síntoma premenstrual”.  Habiendo tratado a cientos de mujeres aquejadas de este problema, es necesario ese replanteamiento para llegar a sus causas. El cambio de dieta, el ejercicio, las vitaminas y la terapia con progesterona son todos útiles para tratar el síndrome premenstrual, y yo los recomiendo inicialmente a muchas mujeres. Pero en los casos persistentes, existe un desequilibrio más profundo que un cambio de estilo de vida por sí solo no va a sanar. Según han confirmado los estudios, los problemas emocionales no resueltos pueden alterar el ritmo menstrual y el medio hormonal normal.

Al menos un 60% de mujeres padecen síndrome premenstrual. Es más probable que ocurra en mujeres que están entre los 30 y los 40 años, aunque también puede darse en la adolescencia y en los años premenopaúsicos. El síndrome premenstrual se conoce desde muy antiguo, pero fue popularizado en los años ocheta por un artículo aparecido en la revista Family Circle, que expresaba elocuentemente el sufrimiento mensual de millones de mujeres. Los medios de comunicación continuaron con el tema, y en pocos meses el síndrome menstrual se convirtió en un problema de conocimiento público en Estados Unidos y un nombre conocidísimo.

Diagnóstico

En el síndrome premenstrual pueden estar presentes una amplia variedad de síntomas. Para hacer un diagnóstico, no importa qué síntomas concretos tiene la mujer antes de la menstruación. Lo que importa es la forma cíclica en que se presentan. Las mujeres que anotan sus síntomas durante tres meses o más suelen ver un patrón que les permite predecir cuándo es probable que comiencen los síntomas en su ciclo. La mayoría de las mujeres van a tener al menos tres días durante el mes en que se sentirán totalmente libres de los síntomas enumerados aquí, a excepción de los casos graves. Durante la segunda mitad del ciclo menstrual se exacerban muchos trastornos subyacentes, como el glaucoma, la artritis y la depresión. La exacerbación de los trastornos subyacentes no se define como síndrome premenstrual, aunque están relacionados. Hay más de cien síntomas conocidos del síndrome premenstrual. Cada uno de ellos está probablemente relacionado a nivel celular con un desequilibrio de eicosanoides, consecuencia de una compleja interacción de factores emocionales, físicos y genéticos.

Si no se hace nada para interrumplir el síndrome premenstrual, suele empeorar con el tiempo. Al principio las mujeres hablan de síntomas que aparecen unos pocos días antes de la menstruación y acaban bruscamente cuando esta comienza. Después, poco a poco los síntomas se presentan una o dos semanas antes del comienzo de la regla. Algunas mujeres experimentan un grupo de síntomas durante la ovulación, seguidos por una semana sin síntomas y luego recurrencia de los síntomas una semana antes de la menstruación. Con el tiempo, la mujer puede tener sólo dos o tres días al mes sin síntomas. Finalmente no queda ningún patrón para discernir entre los días “buenos” y los días “malos”; la mujer se siente “premenstrual” casi todo el tiempo.

Algunas mujeres equiparan los dolores menstruales con el síndrome premenstrual, pero este es diferente de los dolores que se sienten durante la menstruación (dismenorrea). Esta diferencia no está siempre clara en los escritos sobre el síndrome premenstrual. Muchas mujeres que sufren de este problema tienen reglas totalmente indoloras, y muchas mujeres que sufren de intensos dolores menstruales no sienten ninguna molestia premenstrual. Los dolores menstruales están causados por contracciones del útero debidas al exceso de prostaglandinas alfa F2, que se producen cuando se rompe el revestimiento del útero durante la menstruación. En algunos estudios se ha comprobado que las hormonas prostaglandinas también intervienen en el síndrome premenstrual.

Aunque algunos médicos aún buscan “la lesión bioquímica” causante del síndrome premenstrual, y se han escrito cientos de artículos científicos sobre el tema, nadie ha logrado encontrar esa causa ni una “píldora mágica” para curarlo. Un enfoque reduccionista, que busca la “causa” y la “curación” químicas, sencillamente no resulta, porque las causas del síndrome premenstrual son multifactoriales y deben tratarse de forma holista. Para tratarlo es necesario tener en cuenta los efectos de la mente, las emociones, la dieta, la luz, el ejercicio, las relaciones, la herencia y los traumas de la infancia.

Todas las circunstancias siguientes producen cambios hormonales en el cuerpo. Es probable que estos cambios inicien o exacerben el síndrome premenstrual a menos que se comience un tratamiento.

Circunstancias asociadas con el comienzo del síndrome premenstrual

*Inicio de las reglas, o el año o dos antes de la menopausia

*Dejar de tomar píldoras anticonceptivas

*Un período sin reglas (amenorrea)

*El nacimiento de un hijo o el término de un embarazo

*Embarazos complicados por toxemia (eclampsia) gravídica

*Ligadura de trompas, sobre todo como se hacía en los años setenta, destruyendo una gran parte de las trompas de Falopio, por cauterización eléctrica unipolar, método de cauterización que ya no se usa para las trompas

*Un trauma inusitado, como la muerte de un familiar

*Disminución de la luz en otoño e invierno

Diversos factores nutricionales favorecen el síndrome premenstrual. Según los estudios, las mujeres que sufren de este síndrome tienen a tener las siguientes características alimentarias y fisiológicas:

Factores que favorecen el síndrome premenstrual

*Un elevado consumo de productos lácteos

*Un consumo excesivo de cafeína, en forma de bebidas gaseosas, café o chocolate

*Un consumo excesivo de azúcar refinado y poco consumo de alimentos completos como verduras frescas

*Un nivel relativamente elevado de estrógeno en la sangre, provocado o bien por su excesivva producción debida a grasa alimentaria o corporal, o bien por una menor descomposición del estrógeno en el hígado. El nivel elevado de estrógeno se asocia con una insuficiencia de las vitaminas del complejo B, especialmente la B6 y la B12. El hígado necesita estas vitaminas para descomponer y desactivar el estrógeno.

*Un nivel relativamente bajo de progesterona en la sangre; la progesterona es la hormona que equilibra el exceso de estrógeno. Se cree que este nivel bajo está causado o bien por una falta de producción, o bien por un exceso de descomposición de esta hormona en el cuerpo. Los estudios en este campo no concuerdan

*Una dieta que favorece tanto el aumento de la hormona prostaglandina F2 como un excesivo nivel de estrógeno y un insuficiente nivel de progesterona. Se sabe que las vegetarianas que siguen una dieta pobre en grasas y rica en fibra excretan dos o tres veces más estrógeno en las heces que las no vegetarianas. También tienen niveles un 50% menores de estrógenos no conjugados (que es un tipo de estrógeno metabolizado) que las mujeres que coment la dieta estadounidense estándar, y en consecuencia hay menos incidencia de síndrome premenstrual entre ellas. (He observado que las vegetarianas tienden a comer más frutas y verduras y menos ácidos grasos trans que las no vegetarianas. Son cada vez más las pruebas de que la carne no es la culpable, como creíamos, mientras se consuma en cantidades moderadas y se acompañe de abundantes verduras de hoja verde, cereales integrales, frutas y otros alimentos integrales,y mientras la dieta no contenga una excesiva cantidad de alimentos refinados con mucho azúcar y ácidos grasos trans)

*Exceso de peso, que aumenta las posibilidades de elevados niveles de estrógenos y síndrome premenstrual. La grasa corporal física fabrica estrona (uno de los estrógenos)

*Bajos niveles de vitaminas C y E y de selenio. Como ocurre con las vitaminas B, el hígado también necesita estas substancias para metabolizar correctamente el estrógeno

*Insuficiencia de magnesio. El deseo de comer chocolate se ha asociado a niveles bajos de magnesio. El hígado necesita magnesio, junto con las vitaminas B, para metabolizar ópticamente el estrógeno

 

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